Ratz

Pues no. No nos cansamos de hablar de ello porque hay que poner cara a la luz a estos abominables sinvergüenzas. Si hace unos días, hablábamos de lo que se habla del Hermanísimo, hoy hablaremos del Santo Padre, ese que nos exije que creamos en aquello en lo que él no cree.

Su hermano, el ex director del coro, el que dejaba durante su tiempo de conductor del mismo que los curillas les metiesen mano a las voces más dulces y monaguillos, dijo que bueno, que reconoce que él también repartió sus buenas ostias pero que no le parecía que fuese algo tan malo… hasta hoy, que empiezan a investigar el caso. Hasta la semana pasada, para él, tenía que ser un correctivo ideal, deduzco. De si sabía o colaboró en las orgías desiguales, ni dice que haya participado ni, aparentemente sabía de ellas. Dejémoslo así hasta ver qué dice la justicia.

Hoy le toca el turno, sin embargo, al dictador romano, el mismísimo Benedicto XVI. Conste que nosotros nos limitamos a hacernos eco de la noticia, no sea que vengan detrás los que suelen venir hablando del ‘acoso del lobby rosa’. Y es que según publica hoy el diario ‘El País’, este Papa, cuando era responsable de los traslados de curas desde Munich entre 1978 y 1981, autorizó, sabiéndolo el traslado de un cura de Essen a Baviera en 1980. El motivo del traslado: El desgraciado había forzado a un niño de 11 años a hacerle una mamada.

El entonces vicario de Munich, Gerhard Gruber, se ha hecho responsable absoluto de la traslación del cabrón, para quitarle el peso de encima a ‘Ratz’, quien está estos días de los nervios, porque tiene dentro de las paredes de San Pedro un follón mayúsculo, intentando dar al Mundo la impresión de que está compungido y avergonzado al máximo con las historias sobre orgías y violaciones múltiples, durante décadas en la Iglesia Católica alemana, más aún sabiendo como se sabe ahora, que la Conferencia Episcopal Alemana asegura que no interferirá en los procesos legales, más les vale.

Si fuesen sorprendentes novedades, entenderíamos el compungimiento de Joseph, pero no hay cura con reaños que no sepa que en la Iglesia se ha follado y se folla mucho, han nacido hijos a mansalva y se han destrozado para siempre vidas de niños, que a veces, por el peso de sus traumas, no llegaron a adultos siquiera.

La presente actitud hipócrita de la Iglesia Católica no se debe tanto al afán del actual General Manager de limpiar de la lacra de la pederastia su corrupta institución, no nos engañemos, sino de intentar poner final a la sangría incesante de dinero y fieles que pierden los tipos, huyendo los primeros por pago bajo mesa, y los segundos, horrorizados por la brutalidad de adoctrinar a niños forzándoles a olisquear lo que esconden sus faldones en la entrepierna.

Dios os coja a todos vosotros, miserables, bien confesados.

Vía I El País


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