Dicen que siempre hizo lo que le dio la gana, que se puso el mundo por montera y que luchó por causas que consideraba justas, hasta el punto en que se mostró antifranquista y llegó a ser encarcelada durante la dictadura. Esa ha sido la imagen pública que se tenía de Luisa Isabel Álvarez de Toledo, duquesa de Medina Sidonia, y lo que se destacaba de ella. Al menos, hasta que falleció el 7 de marzo.
Fue una muerte marcada por la polémica, por haberse casado en su lecho de muerte con la que fue su secretaria desde hacía 25 años, Liliana María Dahlmann. No se sabe si lo hizo por ser lesbiana o por fastidiar a sus tres hijos, con los que no se hablaba. El caso es que con este hecho son muchos los problemas que han surgido con la herencia, ya que su viuda ha asumido el cargo de presidenta vitalicia de la Fundación Casa de Medina-Sidonia, que aglutina casi todos los bienes de la duquesa.
La polémica está servida. Los programas del corazón más sangriento especulan ya desde hace días sobre su orientación sexual y sus hijos salen diciendo lo malísima que era su madre. La llamaban la duquesa roja. Ahora, algunos la llaman la duquesa lesbiana.
Vía | El País


Comentarios
interesante
Es una lástima que una vez muerta toda su lucha por vivir como quiso se heche a perder y no se respete.
¿Duquesa lesbiana? Como si fuera la única…