El sida tampoco huele a nada

Sigue a Ambienteg

Ilustración de Ismael Álvarez

No avisa y, por lo tanto, es traidor. Así que somos nosotros los que debemos estar siempre alerta y tomar medidas. Hoy, 1 de diciembre, como cada año, celebramos el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Una fecha roja en nuestro calendario que, como muchos dicen del Día de los Enamorados o de la Madre, debería celebrarse a diario. Pero… ¿lo hacemos?

Leía ayer en una nota de prensa emitida por CESIDA, Coordinadora Estatal de VIH-Sida, que las infecciones han aumentado en España. Leía también que este crecimiento se ha registrado sobre todo entre los homosexuales. Al parecer, el hecho de que ahora el VIH/Sida se perciba como una enfermedad crónica y no mortal hace que nos relajemos mucho más. Triste. Muy triste. Y más triste es todavía que ni siquiera me sorprenda esta afirmación.

Cierto es que hoy en día no es tan fácil morir a causa de esta enfermedad. Pero hay quien lo hace. Ayer, hoy y mañana. Los que hemos perdido a alguien hace poco, lo sabemos. Haciendo una comparación con el título de mi novela, en la que el sida es un elemento clave, me atrevo a decir que el sida, como la muerte, tampoco huele a nada. Nada. Nada hay en un polvo que nos pueda delatar que estamos en riesgo de transmisión. Nada.

Pero la ausencia, esa sí que huele. Huele a tardes bajo una manta que no volverán a repetirse. Huele a besos que no volverán caerse en mitad de la noche. Huele a risas que no volverán a ser escuchadas. Huele a ojos que no volverán a abrirse jamás. Huele. A todo eso huele la ausencia. Los que hemos perdido a alguien hace poco a causa del sida, lo sabemos.

¿Tanto cuesta ponerse un preservativo? ¿Tan difícil es tomar precauciones? ¿Tanto como para que mientras que en el resto del mundo el VIH se estabiliza, en España aumenten los casos? Por supuesto que hay accidentes. No podemos olvidarnos de ello. Nada en la vida es 100% seguro, pero que en nuestro país haya en torno a 150.000 personas con VIH, y siga subiendo, no es cuestión de accidentes.

Pero ojo, que esto del VIH no es tema únicamente de gays. También concierne a los heteros (hombres y mujeres), las lesbianas, los bisexuales, los transexuales y todo dios que mantenga relaciones sexuales. No habré oído veces la historia de chicas que como toman la píldora, ya no usan preservativo. Como si un embarazo fuese peor que el VIH u otra enfermedad de transmisión sexual.

Y la prueba… ¡pero qué importante es hacerse la prueba, al menos, cada año! Porque en caso de ser seropositivo, lo mejor es saberlo cuanto antes para poder llevar un control periódico adecuado.

Visto lo visto, no está todo hecho. Ni a nivel individual, ni institucional. Hace falta mucha concienciación, tanto de las nuevas generaciones como de las veteranas. Los preservativos solo están para una cosa: para usarlos. Y para usarlos correctamente y a tiempo. Tengamos sexo con un poco de cabeza, por favor. Que no cuesta nada.

Ilustración | Ismael Álvarez
En Ambiente G | Con preservativo sí se siente. Y mucho

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

9 comentarios