¿Esconde algo el Hermanísimo?
Pareciera que nos encanta dar este tipo de noticias pero en realidad nos agota. La Iglesia Católica es, como todo organismo con muchísimo poder, una organización adicta al embuste y al encubrimiento. Abrir las ventanas y dejar entrar la luz, acabaría desvelando la repulsiva podredumbre de sus aposentos.
Hoy han llegado ecos de una noticia que podría convertirse en algo gordo de verdad si hay coraje y voluntad de tirar por donde se debe, quizás para desvelar nada, o a lo peor para contar algo que los titulares de los periódicos han pasado a poner en segundo plano en menos de 24 horas. Si hace nada Peibols nos ha contado que un miembro de élite del coro de la Basílica de San Pedro se ha visto envuelto en un asunto muy feo de prostitución masculina, ahora salta la noticia de que en otro coro católico, el de la Catedral de Ratisbona, el abuso sexual a sus jóvenes componentes fue constante entre 1958 y 1973, dándose la particular circunstancia de que desde el 64 hasta el 93, el director del mismo fue Georg Ratzinger, hermano mayor del actual Pontífice, Benedicto XVI.




Érase una vez una funcionaria de prisiones de la cárcel de Palma que, el pasado viernes, decidió ir al aseo de señoras. Cuando iba a entrar, de éste salía un preso subiéndose la cremallera del pantalón. La funcionaria, sorprendida y con la mosca detrás de la oreja, entró al baño y, para su estupor, se encontró con que otro compañero funcionario estaba allí dentro.
El cuerpo del sacerdote Wolfgang Johannes Hermman, de 46 años, fue hallado el pasado martes por agentes de la policía en el apartamento donde vivía, con una profunda herida en el cuello provocada por una cuchillada. El sacerdote que impartía clases en en la ciudad amazónica de 
