Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

Una vez, al preguntarle a un pintor relativamente célebre por el mensaje que escondía uno de sus cuadros, respondió: ‘Mi arte no tiene secretosssssschhhhhh… ‘ posando el dedo índice en sus labios. Como artista, el genio creativo de Gus Van Sant, tampoco tiene secretos, sólo que libremente, en ocasiones, elige un camino inesperado para contarnos lo que en realidad quiere relatar. Frente al Van Sant, digamos figurativo de ‘Mi nombre es Harvey Milk’ o ‘El indomable Will Hunting’, está el Van Sant más reconocible para aquellos que comenzaron a seguir su filmografía en los tiempos de ‘Mala noche’ o ‘Drugstore Cowboy’, que es el mismo de ‘Last Days’, ‘Gerry’ o ‘Elephant’, donde de un modo más depurado podemos disfrutar de su envolvente sentido de la poesía narrativa.
Gus Van Sant, uno de los directores gay más reconocidos del cine mundial, no evita en casi ningún título de su fascinante filmografía, el elemento homosexual, incluso cuando este no es la columna que vertebra la historia que nos cuenta. En ‘Gerry’, Gerry acaba matando a Gerry, para ahogar el otro yo que no tolera, en ‘Last Days’ el protagonista, sosias de Kurt Cobain es idolatrado por uno de sus compañeros de la banda, en ‘Elephant’, los dos jóvenes asesinos, se hacen el amor bajo la ducha antes de su acto final, practicando así sexo por primera y última vez en sus vidas.
‘Paranoid Park’ no parece una película gay tras una lectura superficial, pero el subtexto que la sostiene y le da sentido es la historia de un joven adolescente torpe ante algo que quiere que suceda: La aceptación entera de sí mismo.
Leer más