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Esta es historia es un ejemplo de una experiencia por la que jamás tendría que pasar un adolescente gay. Un triste ejemplo que nos demuestra que todavía está muy lejos la ansiada normalidad, a pesar de los avances sociales que hemos visto y palpado en los últimos años en España. Ha pasado en Sabadell, pero seguro que hay casos de otros chicos o chicas en situación similar en otros puntos de España.
La adolescente, como cualquier muchacha de su edad, dibujó en su agenda un corazón, junto al nombre de la persona que le quitaba el sueño. Pero a diferencia de lo que en su ambiente se consideraba normal, el nombre que aparecía junto al corazón no era el de un chico. Era el de una chica. Y lamentablemente, ese nombre fue visto por una compañara. Ese fue el punto de partida del suplicio que tuvo que soportar esta adolescente que responde a las iniciales de Y.B.
Por fortuna, ahora se enfrentan a un juicio cuatro de las sietes agresoras, acusadas de bullyns escolar, tras una denuncia interpuesta por la madre de la joven en el año 2007.
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