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Los activos puros

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Berenjenas

C: ¿Comes ostras?
A: Cuando las tengo, amo.
C: ¿Comes caracoles?
A: No, amo.
C: ¿Consideras moral comer ostras e inmoral el comer caracoles?
A: No, amo. Claro que no.
C: Cuestión de gustos, ¿no?
A: Sí, amo.
C: Y el gusto no es lo mismo que el apetito, y por tanto no se trata de una cuestión de moralidad, ¿no es así?
A: Podría verse de esa manera, amo.
C: Es suficiente. Mi toga, Antonino.
C: Mi gusto incluye… tanto los caracoles como las ostras.

Esto definiría un poco la conversación que hemos tenido con unos amigos en el café. Como somos tan maricas típicos-tópicos, estábamos con el eterno debate: Britney o Christina. Uno, muy de Britney que la siente como su hija, afirmaba que hay que posicionarse. El otro, más versátil, decía que a él le gustaron tanto Baby One More Time como Genie in a Bottle. Y yo, que en cuanto una conversación me aburre me pongo a pensar en follar, me ha dado por divagar acerca de activos, pasivos y viceversa.

Ya hablé de los activos de perfil. Si, esos que en internet dicen ser activos y luego no. Un poco el timo de la estampita versión penetración anal. Pero yo hoy pensaba en los activos de verdad. Los de carne y hueso.

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Cochino es el que hace cochinadas

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cochino
Hace un tiempo, un amigo más bien tirando a conservadorcillo, hasta el punto de que me juego mucho que si fuera hetero sería homófobo, me contaba su revolcón con un desconocido. En un momento dado me dijo que hicieron algo que no sabía si decirme porque era como guarro. Cuando ya me temía escuchar que había estado haciendo gárgaras con el fruto de la mala digestión del otro, me desveló el enigma: Mientras se besaban, su amante espontáneo le metió el dedo en el culo… Le mandé a conocer mundo.

Otro más, un argentino bajito pero tremendamente morboso, moreno, de tobillos anchos, fleco negro largo y ojos almendrados, me confesó, con mueca de asco, frente a una cerveza que no le acababa de pasar, del escupitajo en la cara que le soltó un brasileño musculoca mientras le petaba las bambas a ritmo de Orishas. Mientras me solidarizaba con él con una negación muda, me aseguraba a mí mismo, sin embargo, que la espontanea gargajada en cara ajena había cegado de vicio al carioca sin duda.

Y es que, si jamás en un restaurante te tirarías un pedo aún muriéndote de ganas, o si en el metro hay quien lo hace distrayendo la atención de otros con un gesto severo mientras consulta la sección de economía, en la cama, Mayo del 68 se queda pequeño, porque la peña se revoluciona a gusto dando rienda suelta al libre albedrío de nuestra faceta menos esterilizada. Y si hay consenso, cojonudo, que ya llegará al orgasmo y si hice no sé qué no me acuerdo o no me quiero acordar. El pero viene cuando se guarrea a disgusto del otro.

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Apología del sexo anal en South Park

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Ve el video en el sitio original.

Hace un tiempo Samwell presentó la que puede ser considerada la tonadilla más marica de la historia. Para subrayar semejante acontecimiento realizó un vídeo a la altura del temazo.

La canción se titula “What? What? In the Butt?” y es una especie de apología implícita del sexo anal. Sólo el titulo ya es toda una declaración de intenciones.

Recientemente los irreverentes mocosos de “South Park” de la mano de Butters realizaron su particular versión de la canción con el fin de recaudar dinero en Internet para salvar Canadá y a sus adorados Terrance y Philip. Podéis ver la versión animada después del salto.

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Penetración anal, un tabú.

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AmplexusUno de los mayores tópicos y a la vez tabúes de la homosexualidad, vista desde fuera, es sin duda la penetración anal.
Cuántas veces hemos tenido que soportar chistes fáciles sobre “ponte el corcho”, el jabón que se cae al suelo, la vaselina, etc.
Para muchas personas la práctica sexual estrella entre homosexuales es la penetración anal. Este concepto tan limitado del sexo, afortunadamente cada vez menos frecuente, responde a una incultura tradicional basada en el sexo rápido, centrado en el placer del hombre a través de la penetración.
Para muchos matrimonios de cierta edad, heterosexuales, es casi inviable otro tipo de prácticas sexuales tales como las felaciones, la masturbación, culilingus o la penetración anal (tanto para el chico como la chica).
Prueba de la importancia de la penetración es la tan nombrada virginidad, base de muchas películas americanas, series adolescentes, y comidilla de los grupos de adolescentes. Así, parece que la única forma de perder la virginidad, es mediante la penetración.

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