
Corren tiempos duros para todos. Y en estos tiempos, incluso los mitos corren el riesgo de resquebrajarse y caer. Eso es lo que me ha sucedido hoy por la mañana al enterarme de la noticia. En Noruega, un país tradicionalmente tolerante y abierto, un tribunal ha emitido una sentencia que me parece una patada en toda regla al más mínimo respeto a los derechos humanos y a la vida.
Y digo esto, porque un tribunal noruego ha emitido una sentencia en la que deniega el asilo político en este en teoría idílico país a un gay iraquí . Y si esto ya es grave, lo peor es el tribunal noruego ha reconocido que Azad, que así es como se llama el iraquí demandante de asilo, que además es kurdo, es homosexual y que en su país de origen es peligroso ser gay, pudiendo incluso llegar a ser asesinado, a la par que le aconsejaban volver a casa y ser discreto en su día a día con su orientación sexual. Increíble.











