
Como diría Merche, una de cal y otra de arena. Como siempre pasa en estos casos, la lucha por la visibilidad y la normalidad no es fácil. No es un camino de rosas. Ni de baldosines amarillos para recorrer con tus chupines de rubí. Según se ha publicado, a las celebridades se les recomienda encarecidamente no salir del armario. Y en concreto a Mathew Mitcham, a quien le dijeron específicamente que no lo hiciera público. Cuentan en News.com.au que los publicistas y relacions públicas de los famosos, prefieren que sus clientes no hablen de su vida sexual. Aunque todo el mundo sepa que son gays o lesbianas, mejor que no se hable. Y es que parece ser que en algunos sectores sigue habiendo homofobía.
Parace increible que en un pais como Australia, siga habiendo gente con esta mentalidad. ¿A qué nos enfrentamos? ¿Realmente a los espónsores les importa tanto la sexualidad de la persona que les representa? ¿Tan negativo se sigue viendo que alguien sea homosexual? ¿Tanto cierra el público objetivo a nivel de publicidad?
Entiendo que los relaciones públicas miran por su cliente, y por la comisión que se llevan de cada contrato, y que si ven mal el terreno para un homo, le recomienden no salir del armario. ¿Pero es ese un buen ejemplo a seguir? Si con 16 añitos te estás planteando decirlo en casa y la sensación que percibes es que gente de relevancia, como un medallista olímpico, no es esponsorizado por ser gay, que ganas vas a tener de decírselo a tus padres.
Pero, afortunadamente, seguimos teniendo gente fiel a sí misma, a sus principios y a la vida que llevan. Personajes públicos, personas al fin y al cabo, que deciden plantarse, prescindir de si les van a pagar más o menos. Personas que lo que quieren es echarse a dormir con una sonrisa en la cara por ser sinceros con el mundo en general y con ellos mismos en particular.
Vía | News.com.au
Web | Matthew Mitcham