
No es la primera vez que se habla de una posible relación más allá de la amistad o de la camaradería entre Sherlock y Watson. El año pasado, con el estreno de la película protagonizada por Robert Downey Jr. también se habló sobre la posibilidad de que se tratara este tema, con el consiguiente revuelo entre los conservadores por la “profanación” de las novelas y cuentos de Sir Arthur Conan Doyle.
Pero este tema ha vuelto a salir a la palestra este verano, cuando la cadena británica BBC estrenó una miniserie de tres episodios sobre el mítico personaje y su fiel escudero. Se trata de una versión moderna adaptada a nuestros días, lo cual quiere decir que todo está impregnado de una atmósfera muy actual, donde los derechos de la mujer, las tecnologías y, por supuesto, la homosexualidad, están muy presentes. Y los protagonistas lo viven en sus propias carnes.
Los guionistas han querido jugar con la ambiguedad en este tema, y durante toda la serie se lanzan pequeñas píldoras. Por ejemplo, cuando Watson justo después de conocer a Sherlock le pregunta (en una habitación rosa) si tiene novia, la respuesta del detective es ambigua y desconcertante:







