Siempre lo digo. Detrás de un homófobo recalcitrante, hay un gay reprimido. Y al final, el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Esto es lo que le ha pasado a Roy Ashburn, un senador republicano homófobo que ha reconocido que es gay.
Normalmente, cuando un político sale del armario, suele ser noticia por la importancia de dar visibilidad a nuestro colectivo en determinados puestos.
Pero la noticia de hoy es especialmente destacable, ya que Roy Ashburn defendió posturas antigays en la cámara alta del Estado de California.
Concretamente, el político republicano votó en contra de una iniciativa que pretendía establecer el 22 de mayo como día de Harvey Milk. Además, también es célebre su voto contra el reconocimiento de las bodas gays celebradas fuera de California, o contra las leyes contra la discriminación.
La salida del armario del político californiano se produjo durante una entrevista en una emisora de radio de Los Ángeles. En dicha entrevista, Ashburn afirmó” “Soy gay. Esas son palabras que para mí han sido muy difíciles de decir durante mucho tiempo”.
Pero si pensáis que el gesto de salir del armario le honra, y que ha cambiado de idea y lo hace para defender nuestros derechos como colectivo, estáis muy equivocados. Si el senador republicano ha reconocido que es gay es porque la semana pasada fue detenido cuando conducía borracho tras salír de un bar de ambiente en la ciudad de Sacramento. Si no hubiera sido por este “pequeño” detalle, probablemente Ashburn seguiría siendo un azote para los gays californianos.
El político republicano tiene 55 años, está divorciado y tiene cuatro hijos, y según él mismo, ha decidido reconocer en público su homosexualidad porque sus votantes merecen una explicación.
Ashburn explicó durante la entrevista que pensó que “podía separar mi vida personal de mi vida personal de mi vida pública. Pero con mis propias acciones he hecho que mi vida personal sea pública”. Y ante su papel de posturas antigays en la cámara alta californiana, el senador afirmó que su papel era representar a sus electores, y no sus tendencias sexuales.
Rita, gracias por facilitarnos el enlace
Vía I Público