El Barrio de Castro, destino esencial para los visitantes de San Francisco y el primero, más conocido y más extenso barrio gay de los Estados Unidos, donde residen gran parte de ese 15,4% de población gay que estadísticamente sitúa a San Francisco como la ciudad con mayor densidad LGBT de los US, está considerada como una Meca Gay esencial, no ya por el gran número de residentes de nuestro colectivo, sino por su importancia histórica en la consecución de nuestros derechos civiles.
Parada inevitable de curiosos y turistas, destino ideal para cenas, copas y renovar fondo de armario, el agradable barrio, residencia de más de 12.000 almas, cuartel general de Harvey Milk, hereda muchos años de historia en donde se han intercalado la tragedia (el asesinato de Harvey, la ‘exterminación’ a través de VIH), con la celebración y con las muchas historias de amor que han cruzado y siguen cruzando sus aceras.
Todo ello y la Historia en general del Movimiento LGBT se ven desde hace unos días por fin reconocidos, al haberse abierto en su centro neurálgico, el primer museo de historia LGBT de Estados Unidos, y el segundo del Mundo.







Sin ánimo de ejercer de matafiestas, conviene recordar de vez en cuando no tanto que el sexo es maravilloso y hay que disfrutarlo cada vez que a uno le plazca con quien más le plazca, que es caer en redundancia, sino que el sexo, como llevar el coche en autopista, tiene sus reglas. Y al igual que si no respetas las distancias, en un frenazo te comes el culo del coche de delante, si no tomas precauciones con desconocidos, en la cama te puedes ir con aguas de menos y bichos de más. Lo primero es saludable porque renuevas líquidos y tal. Lo segundo es más que evitable, pero muchísimos aún no están por la labor de cuidarse a sí mismos y respetar un poco la salud de los invitados al banquete.



