
A poco que uno navegue por internet, que se mueva por blogs, fotologs, perfiles varios y foros variados, sabe que casi toda la comunidad gay está, entrada en mano, a la espera del Sticky & Sweet Tour2008 de Madonna.
Todo ha sido muy marica, muy drama queen. Primero que no venía a España, luego que sí, luego que no. Primero que venía a Madrid, luego que no. Se confirma que actúa en Cheste. Todos los gays de fuera de la comunidad valenciana y poco puestos en carreras de coches y motos en general, buscando en Google Maps por dónde caía Cheste. Luego se re-rumorea Madrid y todas a la espera para comprar las entradas. Se cae Madrid. Se rumorea el Pais Vasco. Luego Sevilla. Para que luego digan que la vida del fan gay es fácil. Durante dos días, las farmacias hicieron su agosto vendiendo Orfidales.
Una vez confirmado, comenzó una borágine de mails. Que si quién va, que si a donde, que si como se va, que si dónde dormimos, que si volvemos sin dormir. Ya sabemos que la comunidad gay, y más aún la mitómana, es muy dada a la exageración. Y así, en menos de 24 horas, mi Bandeja de Entrada estaba petada de amigays que iban, desquiciadas por los precios, por el Golden Circle (que a mi me suena a remezcla de cockring y lluvia dorada) y qué ponerse rollo cowboy Don’t Tell Me, rollo militar American Life o rollo Eva Nasarre estilo Hung up.


