
Hace dias os anunciabamos el deseo de la ciudad de Viena de ser destino gay. Y hoy os traemos el caso de una ciudad que no desea ser considerada tan “gay”, Praga.
La capital de Bohemia, la del cuento de hadas, la del visitadísimo puente de San Carlos sobre el río Moldava, no quiere ser considerada destino gay. Jaromír Beránek, director de la agencia turística Mag Consulting, suelta que alrededor de 600.000 turistas gays llegan a Praga cada año.
Lo que la situaría al mismo nivel que otras ciudades del mundo, cuyo 10% de las visitas que reciben son de turistas gays y lesbianas (Ibiza, Londres, Berlin,...). Algunos en la industria turística de la República Checa dicen “que las estadísticas no pueden ser confirmadas”.

Y es que ahora hasta la más pintada quiere ser “destino gay”. ¿Es esto un todo por la pasta? A partir de este punto, seamos conscientes de que vamos a hablar exclusivamente de marketing, o cómo “vender la burra”.
