
¡Ah, las Navidades! La época del año ideal para… para hacer cruising, claro que sí. ¿Porqué no? Si nadie te regala un consolador en condiciones, date un gustazo.
Como bien se sabe, todo vuelve. Hasta las hombreras. Pues en el mundo gay también ha vuelto, en las calles de Nueva York, el cruising callejero. El lenguaje de las miradas. Y el de los pañuelos.
El código de los pañuelos es algo que a mi, personalmente, me fascina tremendamente. Me parece de lo mejorcito que hemos hecho los gays. Por si todo esto te pilla de nuevas y no sabes de qué estoy hablando, te cuento brevemente.
Todo viene del siglo XIX, cuando en el Oeste (no sé si el lejano o el cercano), los vaqueros, mineros y trabajdores del ferrocarril estaban solos, porque no había mujeres. Así que en las fiestas bailaban entre ellos, como algo natural. Para saber quién haría de hombre, se llevaba un pañuelo azul. El que hacía de mujer, pañuelo rojo.


