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Finalmente, todo parece indicar que ha sido un éxito. Aunque quizás sea pronto para hacer valoraciones, todos los medios consultados coinciden en que varios cientos de miles de personas han acudido esta mañana a la Plaza de Colón de Madrid para defender el modelo de familia cristiana, convocados por Rouco Varela, cardenal de Madrid. Y con éxito, me refiero a la asistencia..
Durante la concentración, ha intervenido el propio Benedicto XVI, desde Roma por videoconferencia. Me hace gracia que sean tan modernos para unas cosas y tan anticuados para otras. Si la Iglesia se siente amenazada, es su problema. Las personas LGTB, las madres solteras, los divorciados, etc., no queremos acabar con la familia tradicional. Queremos tener la nuestra propia. La sociedad ha evolucionado y si la Iglesia no puede seguirla, que se replantee el sentido de su existencia.
Hoy se han dicho barbaridades. Muchas. Como que, por ejemplo, está en peligro la democracia. Ha sido el cardenal Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, quien ha criticado “la cultura del laicismo”, indicando que ésta “sólo conduce a la desesperación por el camino del aborto, el divorcio express y las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes”, lo que implica que, según su propia deducción, “nos dirigimos a la disolución de la democracia”.
Risa. Esto me da mucha risa. De hecho, es una pena que justo hoy esté en mi tierra natal con la familia y no en Madrid. Vivo muy cerca de Colón y habría disfrutado como un enano presenciando semejante parafernalia. Me da risa que piensen que se acaba la democracia gracias a que las personas tenemos la libertad de vivir como queramos. Me da risa que haya muchísimos jóvenes a favor de este discurso demagógico, colaborando como voluntarios. Me da risa que desde la Iglesia se esté fomentando la intolerancia.
Me da risa, por no llorar.
Vía | 20 Minutos, El País y El Mundo