
Leía ayer en El Mundo.es que el Colectivo Gay de Barcelona ha denunciado al Arzobispado de Barcelona. Y es que el colectivo había puesto en marcha la campaña Apostasía Marika. Y así 4 homosexuales que acudieron a presentar sus solicitudes de apostasía tuvieron que sufrir los desprecios de dos representantes del Arzobispado.
Los susodichos increpantes les dijeron de forma agresiva que querían colgarlos y quemarlos, vamos lo que viene siendo una muestra de homofobia en toda regla. Expresiones muy malignas para ser oidas en la casa de Dios, creo yo. Y aunque se negaron a identificarse, uno de los afectados los denunció, presentándose los Mossos d’Esquadra a identificar a denunciante y denunciados.
Esto me plantea dos dudas tremendas. La primera es que la Iglesia debería mostar amor. Amor por todas las cosas que Dios ha creado. Y por lo tanto, respeto por estas creaciones de Dios. Y hombre, maricas y bollos somos creaciones de Dios (para quién crea en estas cosas, claro). Así que empezamos ya con que faltan bastante a los principios de amar las cosas de Dios. Lo cual no dice mucho a su favor. A mi hay muchas cosas que ha hecho Dios que no me han gustado, como las avestruces que me dan yuyu y no por eso pido que las quemen a todas o que las cuelguen.





