
Dylan es un ejecutivo alemán que se quedó embarazado hace más de una década y que ahora tiene una hija de 10 años llamada Joanna.
La historia de Dylan es parecida a la de muchos transexuales, una infancia y adolescencia difíciles sintiéndose un chico y luchando por serlo.
A los veintitantos Dylan decidió empezar con la transición y empezó a hormonarse; en realidad ya llevaba bastantes años viviendo como un hombre, así que no fue demasiado complicado, pero Dylan quería ser padre: “Provengo de una familia tradicional, y sentía que ser un hombre de verdad implicaba ser padre, esto era muy importante para mi propia imagen como hombre”.
Así que él y un amigo gay que también quería ser padre, buscaron un médico que les hiciera una inseminación artificial y se quedó embarazado. Todo pasó completamente desapercibido, ya que todo el mundo a su alrededor creyó que se estaba engordando.
Ahora, más de 10 años después, Dylan ha completado su transición, y Joanna es una niña que tiene dos padres, sólo que uno de ellos tiene la especial habilidad de poder tener niños.



