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		<title>Magazine - gay-cinema</title>
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Blog sobre el mundo gay. Música, cine, televisión y derechos con el mejor ambiente.		</description>
		<pubDate>2013-05-19 12:38:28</pubDate>

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      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Seis grados de separación']]></title>
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      <pubDate>Mon, 23 Jan 2012 08:03:49 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image21593" src="http://img.ambienteg.com/2012/01/six-degrees-of-separation-poster_650.jpg" class="centro" class="centro" alt="Seis1" /></p>

	<p>En la primera mitad de los noventa un joven negro, &#8216;fresco&#8217;, divertido y caradura puso patas arriba el hogar de su tío en la exclusiva Bel Air y los hogares de medio mundo. Se hizo popular, pero fue encasillado en un cliché que pasó a ser árbol tapando el bosque de <strong>&#8216;Seis grados de separación&#8217;</strong>, donde tuvo su primer papel importante en el cine haciendo de Paul, la pieza esencial del riquísimo puzzle adaptado de la obra teatral de <strong>John Guare &#8216;Six degrees of separation&#8217;,</strong> que estuvo a esto de ganar el Premio Pulitzer en 1991.</p>

	<p>No estuvo sólo. <strong>Ian McKellen</strong> fue secundario en un nutrido reparto donde le acompañaron en cabecera de cartel <strong>Donald Sutherland y una de las actrices más grandes que hayan conocido el celuloide y las tablas americanas de los últimos cuarenta años, sin el eco, sin embargo, merecido, Stockard Channing</strong>, la otra pieza angular de este fascinante puzzle humano.<!--more--></p>

	<p><strong>Ouisa (Stockard Channing) y Flan Kittredge (Donald Sutherland)</strong>, son una distinguida pareja de marchantes de arte en en la exclusiva Quinta Avenida neoyorkina, que en la noche en que intentarán vender un Cézanne al coleccionista <strong>Geoffrey Miller (Ian McKellen)</strong>, reciben una visita inesperada, la de <strong>Paul (Will Smith)</strong>, un encantador e ilustrado joven, compañero y amigo de sus hijos, que les descubre durante la velada en que asombra a sus anfitriones con sus asombrosas habilidades culinarias y su versátil sabiduría, que es hijo del mismísimo <strong>Sidney Poitier</strong>.</p>

	<p><img id="image21594" src="http://img.ambienteg.com/2012/01/six-degrees-of-separation-starring-will-smith-02_650.jpg" class="centro" class="centro" alt="Seis2" /></p>

	<p>Los Kittredge invitan a Paul a quedarse en casa esa noche al encontrarse el joven con dificultades hasta el día siguiente, para encontrarlo por la mañana en la cama&#8230; con otro hombre.</p>

	<p><strong>Paul, en realidad no es Paul. </strong>Nadie sabe su nombre. Ni siquiera, aparentemente, él mismo. Paul o quién sea ni siquiera conoce a los hijos de los Kittredge ni por supuesto es hijo de Sidney Poitier. Paul viene de nadie sabe dónde, para seducir a <strong>Trent Conway (Anthony Michael Hall)</strong>, que a cambio de un amor que nunca le llega, le regalará a su deseado chico de la calle, datos, direcciones, nombres, ansiedades y penurias de algunas de las familias más ricas de las ciudad, a la que engatusará sin un propósito del todo definido, y acabará con la virginidad de un aspirante a cualquier cosa, <strong>Rick (Eric Thal)</strong>, que perderá vida y novia, tras conocerlo.</p>

	<p>De todos los seducidos, con quien encontrará un vínculo más profundo será Ouisa, a quien afectará tanto el encuentro, que decidirá cambiar de vida, mientras que la de Paul se pierde en algún lugar o momento que nadie, aparentemente, alcanza a conocer con seguridad.</p>

	<p><strong>Basada en una historia real, la de David Hampton</strong>, que al igual que el Paul de la película y de la obra teatral, fue un joven estafador de la clase alta neoyorkina que se hacía pasar por un ilustrado estudiante de Harvard e hijo del actor Sidney Poitier, fallecido en 2003 víctima del <span class="caps">SIDA</span>, &#8216;Seis grados de separación&#8217;, habla, entre otras muchas cosas que bailan entre las complejas líneas de sus brillantes diálogos, del hecho de que <strong>nos separa en realidad una poca distancia, no más de seis personas, para vincularnos a cualquier otra</strong>, del presidente de Estados Unidos hasta el paria más olvidado del rincón más alejado, en esta tierra, y cómo el personaje más inesperado puede ser el vínculo de muchas de ellas y cómo de profundamente puede este acabar cambiando radicalmente la vida de otros.</p>

	<p>Respetando claramente el texto de la obra original en que se basa, su origen teatral no pesa sin embargo en el resultado final, sino que lo engrandece y sirve para que el reparto luzca lo mejor posible en manos de un director como <strong>Fred Schepisi,</strong> escasamente estimable <em>per se</em>, pero brillantísimo director de actores, algo que se hace evidente aquí. <strong>Will Smith demuestra desde temprano, su magnífica versatilidad</strong>, nublada en cierta medida por su calidad de superestrella del cine mainstream, y sobre todo, en <strong>una portentosa Stockard Channing</strong>, multipremiada, que acaba siendo la pieza angular y principal protagonista de este título necesario, que ha tardado lo suyo en aparecer en Gay Cinema.</p>

	<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/HLIyuYwbVnA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Wild Tigers I Have Known']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-wild-tigers-i-have-known</link>
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      <pubDate>Tue, 06 Dec 2011 06:17:10 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/12/screen-shot-2011-12-05-at-22640-pm.png" title="Tigers1"><img id="image21025" src="http://img.ambienteg.com/2011/12/screen-shot-2011-12-05-at-22640-pm.png" class="centro" alt="Tigers1" /></a></p>

	<p>¿<strong>Recuerdas</strong> aquella época, en los pasos más tempranos del amanecer sexual, cuando los primeros deseos y necesidades y la confusión al sentir con seguridad que tu identidad sexual no era aquella que en teoría debía corresponderte? ¿<strong>Recuerdas sentirte sólo</strong>, excitarte con las imágenes con las que sólo tú pensabas que te excitabas, quizás mancharte con carmín los labios para probar a adivinar en el espejo quién o quién no eras?</p>

	<p>Quizás no, quizás lo viviste de otro modo, quizás no fue tanto así dependiendo en la época en que el sistema de escuadras te encuadró, pero acerca de eso y con imágenes más basadas en la duda y el sentimiento que en una sucesión narrativa al uso se desarrolla <strong>&#8216;Wild Tigers I Have Known&#8217;</strong>, la crónica de gay adolescente a héroe, de un estudiante afortunado pese a su aparente infortunio en una pequeña ciudad encantada californiana.<!--more--></p>

	<p>Es 2006 en <strong>Santa Cruz</strong> y el debutante <strong>Cam Archer</strong> lleva de la mano a <strong>Logan (Malcolm Stumps)</strong>, un chico de 13 años, <strong>marica de escuela</strong>. Desubicado como tantos, pero sin ánimo aparente de alienarse como muchos, Logan va a su bola por los pasillos y se masturba mientras ve juegos de luchadores en televisión, o pasa los ratos muertos sobre el sofá de la casa donde vive junto a <strong>su madre (Fairuza Balk)</strong>, que lo tuvo siendo casi tan joven como lo es él ahora.</p>

	<p>Logan serpentea por entre sus pensamientos, y lo hace tanto que lo hace siempre a solas en una ciudad que aún siendo habitualmente multitudinaria, parece un paisaje mental semi desierto.</p>

	<p><img id="image21027" src="http://img.ambienteg.com/2011/12/screen-shot-2011-12-05-at-23443-pm_650.png" class="centro" class="centro" alt="Tigers2" /></p>

	<p>Amigo de un sólo amigo, <strong>Joey (Max Paradise)</strong>, aspirante a <em>nerd</em> entrado algo en kilos con fijación por la astronomía, acosado en su escuela de vez en cuando, con el resultado de una nariz ocasionalmente sangrante, <strong>Logan tiene un objeto vivo de deseo, Rodeo (Patrick White)</strong>, guapo, masculino, adorado por las chicas y mayor que él. Inesperadamente, Rodeo se hace el encontradizo y pasan a ser así como amigos. De algún modo la atracción es mutua, hasta el punto de que en uno de sus encuentros Logan alcanza la gloria de hacerle a su amigo una mamada.</p>

	<p><strong>Logan, tarado e invertido para el resto de toda una escuela que conoce lo que sólo él cree conocer, acaba por ser el más valiente de todos ellos</strong>, al encararse, frente a la huida de todos los demás, a un miedo real que parece no afectarle en absoluto sino más bien atraerle, acostumbrado a entrar de lleno, a través del espejo, en sus propios miedos.</p>

	<p>Con la caradura del buen principiante, aquel que se atreve a seguir pocas normas narrativas al uso, el director debutante en el largometraje, aunque experimentado en cortos, <strong>Cam Archer, nos ofrece un recorrido de extraordinaria belleza visual</strong> por los pensamientos densos y los devaneos de un Logan al que probablemente conoce porque lo ha vivido.</p>

	<p>Un hermosa ciudad que se presta a las más evocadoras imágenes, la liberal <a href="http://www.ambienteg.com/curiosidades/no-olvideis-santa-cruz">Santa Cruz</a>, es el escenario para el recorrido del pequeño protagonista al que apenas maltrata y que termina por demostrar con una preciosa naturalidad que <strong>aquel acostumbrado a encarar sus miedos, es capaz de enfrentar luego cualquier otro insospechado</strong>.</p>

	<p>Cautivadora, poética y transgresora, con ecos quizás no casuales al cine más emocionalmente provocador de su productor ejecutivo <strong>Gus Van Sant</strong>, Wild Tigers I Have Known&#8217; puede o no gustar, pero si lo hace es por su capacidad de sorpresa y el positivismo en la historia de este pequeño super héroe, reflejo de muchos y evocador, quizás, de los pánicos de otros.</p>

	<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/RVi4N1USnyU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Paranoid Park']]></title>
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      <pubDate>Tue, 18 Oct 2011 04:50:23 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image20470" src="http://img.ambienteg.com/2011/10/paranoidpark1_650.jpg" class="centro" class="centro" alt="PPark" /></p>

	<p>Una vez, al preguntarle a un pintor relativamente célebre por el mensaje que escondía uno de sus cuadros, respondió: &#8216;Mi arte no tiene secretosssssschhhhhh&#8230; &#8216; posando el dedo índice en sus labios. Como artista, <strong>el genio creativo de Gus Van Sant</strong>, tampoco tiene secretos, sólo que libremente, en ocasiones, elige un camino inesperado para contarnos lo que en realidad quiere relatar. Frente al Van Sant, digamos figurativo de <strong>&#8216;Mi nombre es Harvey Milk&#8217; o &#8216;El indomable Will Hunting&#8217;</strong>, está el Van Sant más reconocible para aquellos que comenzaron a seguir su filmografía en los tiempos de <strong>&#8216;Mala noche&#8217; o &#8216;Drugstore Cowboy&#8217;</strong>, que es el mismo de <strong>&#8216;Last Days&#8217;, &#8216;Gerry&#8217; o &#8216;Elephant&#8217;</strong>, donde de un modo más depurado podemos disfrutar de su envolvente sentido de la poesía narrativa.</p>

	<p>Gus Van Sant, uno de los directores gay más reconocidos del cine mundial, no evita en casi ningún título de su fascinante filmografía, el elemento homosexual, incluso cuando este no es la columna que vertebra la historia que nos cuenta. En &#8216;Gerry&#8217;, Gerry acaba matando a Gerry, para ahogar el otro yo que no tolera, en &#8216;Last Days&#8217; el protagonista, sosias de Kurt Cobain es idolatrado por uno de sus compañeros de la banda, en &#8216;Elephant&#8217;, los dos jóvenes asesinos, se hacen el amor bajo la ducha antes de su acto final, practicando así sexo por primera y última vez en sus vidas.</p>

	<p><strong>&#8216;Paranoid Park&#8217; no parece una película gay tras una lectura superficial</strong>, pero el subtexto que la sostiene y le da sentido es la historia de un joven adolescente torpe ante algo que quiere que suceda: La aceptación entera de sí mismo.<!--more--></p>

	<p>Portland, Oregón. <strong>Alex (Gabe Nevins)</strong>, es un taciturno adolescente de 16 años, estudiante de High School y torpe aún, según confiesa, skater. Escasamente entusiasmado por su novia <strong>Jennifer (Taylor Momsen)</strong>, con la que ha follado con absoluta desgana sólo una vez. A cambio, sin embargo, siente una profunda atracción por <strong>Paranoid Park</strong> una pista urbana de skate construida ilegalmente por otros skaters más experimentados, a donde le guiará por vez primera el guapo <strong>Jake (Jake Miller)</strong>, cuya compañía, no obstante esquiva, prefiere a la de su chica.</p>

	<p>&#8216;Paranoid Park&#8217;. Es tanto su deseo por <strong>&#8216;estar&#8217;</strong> allí, que repite su nombre escribiéndolo en su cuaderno a escondidas, en su casa, o, apartado de todos, donde el sendero de hierba acaba saludando a la playa.</p>

	<p>En una de las escapadas nocturnas al parque , Alex se sube a un tren de mercancías. El guarda lo ve y lo persigue, defendiéndose de los golpes de este, le golpea en la cabeza con el skate, con tan mala fortuna que al caer hacia atrás, tropieza en los railes de una segunda vía y un tren pasa por encima partiendo el cuerpo del agente en dos.</p>

	<p>Tras una investigación posterior que acabará, aparentemente conduciendo a nada, Alex, aconsejado por un amiga, escribirá como ejercicio de <strong>catarsis</strong>, lo que le está perturbando, para que luego con ello, haga lo que más le plazca. Alex, sigue su consejo y culmina el sacrificio de su paranoia, <strong>quemando su confesión en la hoguera</strong>.</p>

	<p><img id="image20472" src="http://img.ambienteg.com/2011/10/2338_1_650.jpg" class="centro" class="centro" alt="PPark2" /></p>

	<p>Simbolista hasta en el menor detalle. El propio director no ha querido nunca desmentir el subtexto gay que muchos han visto en una de sus obras más redondas, y que narra el fascinante, doloroso por un momento y finalmente liberador <strong>proceso de madurez de un adolescente que anhela aquello que está prohibido</strong>.</p>

	<p>El skate es mucho más que una forma de entretenimiento u ocio para los jóvenes norteamericanos. Es muchas veces un refrescante, barato y eficaz medio de transporte y define la filosofía vital de quien lo usa regularmente. En &#8216;Paranoid Park&#8217; el skate conduce a su protagonista a donde desea llegar y permanecer, el guarda despedazado a golpe de skate es la traumática respuesta de un entorno inmaduro a las necesidades, hechas realidad, de Alex La superación del proceso y del trauma quedan patentes con la simbología del fuego, que llevará a una sucesión de imágenes de chicos haciendo aquello que realmente les gusta, <strong>patinar, patinar, patinar</strong>.</p>

	<p>Filmada con brillantez, combinando formatos y cortes musicales en una defragmentación narrativa propia de alguien que sabe claramente los mecanismos de cada uno de sus fragmentos, <em>&#8216;Paranoid Park&#8217;, no es una cinta fácil</em>, sobre la adaptación también complicada, a su entorno interno, de la especie más puñetera que habita esta tierra.</p>

	<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/ZkMDs3FXVzg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'La gata sobre el tejado de zinc']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-la-gata-sobre-el-tejado-de-zinc</link>
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      <pubDate>Tue, 04 Oct 2011 03:55:42 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image20310" src="http://img.ambienteg.com/2011/10/cat_on_a_hot_tin_roof_couple_650.jpg" class="centro" class="centro" alt="Newman/Taylor" /></p>

	<p><strong>Tennessee Williams</strong> es, probablemente, <strong>el más influyente dramaturgo norteamericano del siglo XX</strong>. También novelista y guionista, sin embargo el escritor sureño destacó sobre todo por su labor teatral. Ganador virtual de todos los premios dramáticos posibles por sus obras, dejó un legado impresionante que comprende piezas imprescindibles de la escena, como <strong>&#8216;El zoo de cristal&#8217;, &#8216;Un tranvía llamado deseo&#8217;, &#8216;Verano y humo&#8217;, &#8216;La rosa tatuada&#8217;, &#8216;De repente el último verano&#8217;, &#8216;Dulce pájaro de juventud&#8217; o &#8216;La noche de la iguana&#8217;</strong>.</p>

	<p>Sudor, muerte, avaricia, el Gran Sur, deseo, belleza, sexo. Los leit motiv comunes a toda su obra resultaron ser tan estimulantes para el gran público, que sus numerosas adaptaciones a la televisión o el cine se convirtieron en una necesidad y una referencia que popularizó aún más su ya notablemente conocida obra. No obstante, la mentalidad industrial y social de la época hizo que en muchas ocasiones el tamiz de la censura empañase en parte sus traslaciones a la pantalla. </p>

	<p>Aún así, por el peso de los directores que se pusieron tras la cámara y los actores que obraron delante de ella, la calidad de los films que llevaban el sello de su nombre, han pasado en muchas ocasiones a obras mayúsculas del arte del celuloide. Una de ellas, la que os traigo esta semana vía <strong>Gay Cinema, &#8216;La gata sobre el tejado de zinc&#8217;</strong>.<!--more--></p>

	<p>O <strong>&#8216;La gata sobre el tejado de zinc caliente&#8217;</strong>, que fue el título original de la película en inglés que respetó el homónimo de la obra de Williams. La censura española de la época, cagada de miedo a la mínima insinuación alejada de la moral estricta nacional católica, prefirió mutilar la cola del título. Aún así, la presencia en pantalla por primera y última vez juntos, de dos de las presencias más hermosas y apabullantemente eróticas de la historia del invento que justifica esta sección, <strong>Elizabeth Taylor y Paul Newman</strong>, que llenaron de plenitud física y talento interpretativo cada fotograma, valen por sí solas el revisionado de <strong>este clásico de Richard Brooks</strong>.</p>

	<p><strong>Brick (Paul Newman)</strong>, la noche antes de la vuelta de su padre, <strong>Big Daddy (Burl Ives)</strong>, con quién sabe aún qué noticias médicas sobre su estado de salud para celebrar su 65 cumpleaños, borracho, intenta saltar una serie de vallas, rompiéndose el tobillo en la última de ellas. <strong>Maggie (Elizabeth Taylor)</strong>, su hermosa esposa, le ha acompañado hasta la mansión familiar de la familia en Mississippi, donde tendrá lugar la celebración, a la que se unirán el hermano mayor de Brick, <strong>Gooper (Jack Carson)</strong>, su esposa <strong>Mae (Madeleine Sherwood)</strong>, y su troupe de hijos, o como Maggie los llama, monstruos sin cuello, o según el abuelo, troupe de monos, que entrenados por su madre, intentan acaparar la atención del abuelo, una vez más, plegándose a los presuntos deseos o necesidades del patriarca, que no tiene en realidad más ojos que para su hijo pequeño y Maggie, a quien su esposo sugerirá que salte como una gata desde un tejado de zinc caliente, ante el <strong>constante rechazo del mismo del deseo de su esposa de tener sexo con él</strong>.</p>

	<p><strong>Los verdaderos motivos de Brick para rechazar a su mujer y no poder evitar el dejar de beber, parecen ser conocidos, pero apenas mencionados</strong>. Su ex compañero de su etapa de deportista en activo y amigo, <strong>Skipper</strong>, se ha quitado la vida. Cada vez que se cita su nombre, Brick entra en cólera. Hablar de él supone entrar de lleno en un territorio que no quiere mencionar ni que otros mencionen. Más aún sabiendo que su rechazo explícito fue el motivo que llevo a Skipper a suicidarse.</p>

	<p><strong>Mendacidad.</strong> Hábito de mentir, es la palabra que Brick menciona constantemente como la razón de su abandono. El hartazgo de la ocultación de <strong>la verdad</strong>, la que le rodea, l<strong>a suya propia, que no reconoce</strong>, frente a una realidad insoportable, la de la muerte, y no sólo la de su amigo, la avaricia y la vida, de la que la apasionada Maggie está llena y que desea complementar con otro tipo de vida, que sólo al final, Brick acabará concediéndole.</p>

	<p><img id="image20317" src="http://img.ambienteg.com/2011/10/cat-on-a-hot-tin-roof-classic-movies-11053492-950-534_650.jpg" class="centro" class="centro" alt="Cat2" /></p>

	<p>El castrante <strong>&#8216;Código Hays&#8217;</strong> impidió que los guionistas encargados de la adaptación, el propio Richard Brooks y James Poe pudieran hacer más obvio lo que en la obra se mostraba con claridad y en el film <strong>se insinúa en toda la medida posible, la atracción sexual entre Brick y Skipper</strong>. <strong>Tanto Tennessee Williams, como Paul Newman se mostraron abiertamente decepcionados</strong> por evitar mencionar este aspecto esencial, con lo que además se evitaba algo más que se hacía notable en el original, <strong>la abierta crítica a la moral homófoba y sexista imperante</strong>.</p>

	<p>No obstante, la película obtuvo un extraordinario éxito de taquilla aquel año, multiplicando en recaudación casi 10 veces su presupuesto, y estuvo nominada para diversos premios Oscar, incluyendo mejor película y mejor actor y actriz para su pareja protagonista. No logró ganar ninguno. La Academia prefirió la ausencia de aristas de <strong>&#8216;Gigi&#8217;</strong>. &#8216;La gata&#8230; &#8216; pese a los recortes, resultó ser demasiado gata.</p>

	<p><iframe width="640" height="360" src="http://www.youtube.com/embed/rDk0JtQHc0A" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'I love you, Philip Morris']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-i-love-you-philip-morris</link>
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      <pubDate>Wed, 14 Sep 2011 03:43:46 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/09/i-love-you-phillip-morris.jpg" title="PM1"><img id="image20087" src="http://img.ambienteg.com/2011/09/i-love-you-phillip-morris.jpg" class="centro" alt="PM1" /></a></p>

	<p>Pocas películas han padecido un Vía Crucis más sufrido y comentado en los últimos años como <strong>&#8216;I love you, Philip Morris</strong>&#8216;. Retrasado su estreno hasta el hartazgo, estrenada en contados paises de forma alterna y en pequeñas salas, su exhibición cinematográfica fue el reflejo del desconcierto de los distribuidores que se encontraron en las manos con un producto que no tuvieron ni puñetera idea de cómo vender. Al estrenarse, tras tan larga expectación, muchos espectadores, como los primeros aspirantes a distribuidores, quedaron igualmente desconcertados. Y ante el desconcierto, llovieron palos&#8230; de un lado, porque otro sector de público consiguió ver en la película de los estimulantes creadores de &#8216;Bad Santa&#8217; y &#8216;Crazy, Stupid, Love&#8217;, <strong>Glenn Ficarra y John Requa</strong> un soplo de aire fresco entre la simplona red cartesiana de fórmulas cinematográficas al uso.</p>

	<p>Una vez vista la película de principio a fin, uno entiende que quizás pudo haber habido una mejor forma, pero no mucho mejor, de contar la rocambolesca historia real de <strong>Steven Jay Russell</strong>, quien por crímenes de fuga y estafas acumuladas, permanecerá en prisión hasta el 12 de Julio de 2140, mientras afuera le espera su amado Philip Morris.<!--more--></p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/09/i_love_you_phillip_morris_movie_poster_01_650.jpg" title="posterPM"><img id="image20089" src="http://img.ambienteg.com/2011/09/i_love_you_phillip_morris_movie_poster_01_650.jpg" class="centro" alt="posterPM" /></a></p>

	<p>Si alguien creía que la historia de <strong>Frank Abagnale Jr., inspirador de &#8216;Atrápame si puedes&#8217;</strong> era increíble y única, se equivocaba. S<strong>teven Jay Russell también fue un estafador profesional, llegando a engañar hasta con su propia enfermedad, tras contagiarse presuntamente con el <span class="caps">VIH</span>, y muerte</strong>. Antes de eso, <strong>Steven (Jim Carrey)</strong> se casó, sabiéndose gay de toda la vida desde que veía, siendo niño, nubes con forma de polla en el cielo. Un día, tras un accidente, Steven decide dar su primer paso de gigante, saliendo del armario y se irá a vivir una relación ideal a Miami junto a <strong>Jimmy (Rodrigo Santoro)</strong>, su primer gran amor,junto a quien vivirá una vida de derroche, del tipo que siempre supuso que debía vivir un gay en Florida. Las cuentas no le saldrán claras y empezará a recurrir a los excesos traspasando la legalidad y dando con sus pies en la cárcel, donde conocerá a su segundo gran amor, aquel que el primero le prometió que iba a encontrar, <strong>Philip Morris (Ewan McGregor)</strong>.</p>

	<p>Morris, naif y romántico encuentra primero el mimo, luego el sexo y definitivamente tras eso el amor, en brazos de Steven. Este, toda una institución en la prisión, saldrá de ella, viviendo una vida de lujo junto a su amado gracias a los frutos de su nueva gran estafa, haciéndose pasar para una importante firma como abogado. Pillado de nuevo, volverá a prisión y saldrá de ella, y volverá y se hará pasar por enfermo y cadáver, poniendo patas arriba la vida del bueno de Morris, cuyo amor, sin embargo, a la manera de Steven, quien nunca podrá dejar de ser un Houdini puñetero, será correspondido, aún desde la celda de aislamiento.</p>

	<p>Dos actores sensacionales, <strong>Ewan McGregor, con una interpretación sentida, dulce y por momentos realmente conmovedora y el elástico Jim Carrey, que despliega aquí quizás más que nunca el abanico de todos sus talentos, logrando demostrar en el drama y en el puro slapstick, que es mucho más que el presunto bufón que le ha hecho amigo de los directores de banco</strong>. Ambos soportan una película que engrosa desde el momento del parto, esa heterodoxa clasificación de &#8216;cine de culto&#8217;, que es quizás el espacio en que acabará quedando instalada una película que rechaza por su propio estimulante planteamiento, cualquier otra clasificación.</p>

	<p>Ingobernable, impredecible y definitamente fresca, <strong>subversiva, estimulante</strong>, tronchante y por momentos descarnada, &#8216;I love you Philip Morris&#8217; ironiza hasta el absurdo los extremos de la misma historia en que se basa y supone también un retrato social, no tan disimulado como para pasar desapercibido, pero bañado en ironía extrema, que otorga al film una personalidad única que ayudará a hacerla más grande, me juego lo que sea, con el paso de los años.</p>

	<p><iframe width="640" height="390" src="http://www.youtube.com/embed/01dljIcgiMw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
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      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'A la caza']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-a-la-caza</link>
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      <pubDate>Wed, 07 Sep 2011 04:50:51 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/09/pacino-cruising-5_650.JPG" title="pacino-cruising-5.JPG"><img id="image20036" src="http://img.ambienteg.com/2011/09/pacino-cruising-5_650.JPG" class="centro" alt="pacino-cruising-5.JPG" /></a></p>

	<p>Al borde del Reaganismo y del punto y aparte a una época por volver, <strong>William Friedkin y Al Pacino</strong> se vistieron para practicar el sadomaso en los más oscuros antros gay de Nueva York en <strong>&#8216;A la caza&#8217; (Cruising)</strong>. Un director errático pero esencial en la década que acababa de terminar y que antes de llenar el zurrón con Oscars y dólares gracias a &#8216;<strong>The French Connection&#8217; y &#8216;El Exorcista&#8217;</strong>, había iniciado con <strong>&#8216;Los chicos de la banda&#8217;</strong> un círculo que cerró con la película que esta semana protagoniza Gay Cinema.</p>

	<p>Vapuleada en su día por la crítica y <strong>malquerida por el colectivo LGBT</strong> que la consideró entonces y hoy aún sigue considerándola en cierta medida como el retrato del peor de los estereotipos gay, oscuro, sádico, extremadamente inestable mentalmente y asesino, el film de Friedkin sin ser el mejor trabajo de su director, que filmó una arrítmica propuesta a la que le faltó más afinamiento para ser la película muy estimable que pudo llegar a ser, ni desde luego lo mejor de la filmografía del grandísimo bajito Al Pacino, es un film que ha ganado con el tiempo más y más puntos, saltando por encima de peros y espacios vacíos que acaban ablandándose o achicándose al paso de los años.<!--more--></p>

	<p>La Gran Manzana. 1980. Un <em>psycho killer</em> vestido con enormes gafas de espejo, chupa de cuero y gorra de poli, siembra el terror en la Comunidad Gay. Tras seducir a sus víctimas, las conduce a un motel o algún lugar apartado y <strong>las cose a cuchilladas</strong>.</p>

	<p>El oficial de policía <strong>Steve Burns (Al Pacino)</strong>, que responde físicamente al perfil de las víctimas es enviado a investigar el caso, haciéndose pasar por gay e introduciéndose en el Oz oscuro del sexo extremo. Burns mantiene una relación inestable con su novia <strong>(Karen Allen)</strong> por motivos que no acabará de contarle, más aún cuando sienta que estos se acentúan al adentrarse más y más en su rol de <em>infiltrado</em>. </p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/09/vlcsnap-2312008.jpg" title="knife"><img id="image20037" src="http://img.ambienteg.com/2011/09/vlcsnap-2312008.jpg" class="centro" alt="knife" /></a></p>

	<p>En la búsqueda desesperada del asesino o de cualquier cabeza de turco que le sirva a la policía para lavar su imagen, la brutalidad de los agentes en un interrogatorio del que Burns es partícipe, hace que este quiera tirar la toalla. El ruego de su superior <strong>(Paul Sorvino)</strong>, evita sin embargo que esto suceda, mientras que el protagonista se va fusionando cada vez más con un entorno que no desea aceptar pero en el que cada vez más quiere guarecerse. </p>

	<p>Al final, el policía <strong>termina por ser cazador y presa de sus temores</strong><strong> y sus deseos</strong> en uno de los finales abiertos más desconcertantes del último trío de décadas del cine policíaco.</p>

	<p><strong>El título original en inglés, &#8216;Cruising&#8217; tiene un juego múltiple</strong>. Se refiere no sólo a la actividad del aquí te pillo, aquí te mato, dentro y fuera de los antros y que hoy queda en gran medida ceñido a los pixels más seguros de las páginas de contactos, sino también al vagabundeo de las patrullas tras el delito y los delincuentes y no casualmente, <strong>habla también del bagaje psicológico de Burns por los rincones peor iluminados de su mente</strong>.</p>

	<p>Cueros, sudor, músculos, pánico y Al Pacino son las herramientas de las que el con frecuencia excesivo William Friedkin se sirve, para poner sobre la mesa, entre aromas de popper y sangre, un festín psicológico de digestión difícil y resultados más estimulantes de los que apenas parece dejar entrever la maraña de un género que en esta ocasión, sí deja ver el bosque.</p>

	<p><iframe width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/Wi0CxmDYKGA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Plan B']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-plan-b</link>
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      <pubDate>Sun, 21 Aug 2011 17:43:54 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/08/planb3.jpg" title="planb3"><img id="image19914" src="http://img.ambienteg.com/2011/08/planb3.jpg" class="centro" alt="planb3" /></a></p>

	<p>A menudo, <strong>los pequeños descubrimientos esconden grandes sorpresas</strong> así como cuando te encuentras preparado para recibir lo mejor y más inmediato frente a las grandes expectativas y tan a menudo acabas recibiendo algunas de las mayores decepciones. Por eso, ante los títulos escasamente conocidos que parecen no esconder más que las buenas intenciones de los cineastas que los han parido, hay que conceder el beneficio de los primeros 30 minutos y después de eso, desearle suerte la próxima vez al esforzado cineasta&#8230; o terminar de ver la película dando las gracias por haber disfrutado de una honesta y sobria lección de cómo contar sencillamente un cuento.</p>

	<p>Y a este segundo grupo pertenece <strong>&#8216;Plan B&#8217;</strong>. Hermosa, bonita, breve y pausada, el debut como director de largometrajes del joven cineasta argentino <strong>Marco Berger</strong>, nos cuenta como un <em>bromance</em> que se inicia como un tonto juego de venganza pasa a ser la dulce pequeño-torturada historia de <strong>dos hombres que no acaban de reconocer que se aman</strong>.<!--more--></p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/08/planb2.jpg" title="Planb2"><img id="image19913" src="http://img.ambienteg.com/2011/08/planb2.jpg" class="centro" alt="Planb2" /></a></p>

	<p><strong>Bruno (Manuel Vignau) y Pablo (Lucas Ferraro)</strong> comparten una mujer, sin oficialmente saberlo. Ella ha roto con el primero por haber comenzado una relación con el segundo. Sin embargo, esporádicamente, Bruno se sigue viendo con ella como amante. No obstante, queriendo recuperarla, busca la forma de hacer caer en la trampa a Pablo para que su ex chica corte con él. Primero, buscando que caiga en las manos de otra mujer, con nulo éxito, por lo que idea un <strong>Plan B. Seducir a Pablo</strong>, sobre quien ha escuchado rumores de un posible pasado flirteo gay, para hacerle ver frente a los ojos de su ex como homosexual, forzando así la ruptura entre ambos.</p>

	<p>Sin embargo, lo que empieza como un juego en el que podría llevar las de ganar, para su propia sorpresa, empieza a enamorarse de su víctima, enamoramiento que resulta ser recíproco aunque nunca explícito, por el pánico de ambos hombres a que su identidad gay sea descubierta y confirmada, por ellos mismos.</p>

	<p>El relato se moverá entre el deseo, la necesidad de ser mimado y el desencanto del descubrimiento de la pequeña traición y el no ser correspondidos, con <strong>final feliz</strong>, sin embargo, para ambos.</p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/08/planb1.jpg" title="planb1"><img id="image19912" src="http://img.ambienteg.com/2011/08/planb1.jpg" class="centro" alt="planb1" /></a></p>

	<p>&#8216;Plan B&#8217; es, recordando la reflexión de uno de sus personajes en un momento de la película, la historia no de uno sino de dos <strong>Peter Pan, que volando y deseando posarse en Neverland, se sienten incapaces de hacerlo porque &#8216;<em>Neverland es la tierra que nunca existe</em>&#8216;</strong>. Sin embargo, el amor y el ansia por dejar de ir en contra de uno mismo, obra milagros, pese al peregrinaje majadero alrededor de nuestros deseos por evitar aquello que realmente necesitamos.</p>

	<p>Bien interpretada, especialmente por un sensiblemente espléndido Lucas Ferraro, con escaso malabarismo visual y con apenas una breve pincelada de música, &#8216;Plan B&#8217; es necesaria, pequeña, cálida y dulce como un beso breve en la madrugada. Palabra de Gay Cinema.</p>

	<p><iframe width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/nQQTb5qxMz8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Flesh']]></title>
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      <pubDate>Mon, 15 Aug 2011 03:20:33 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/08/joe4.jpg" title="Joe2"><img id="image19857" src="http://img.ambienteg.com/2011/08/joe4.jpg" class="centro" alt="Joe2" /></a></p>

	<p>En plena eclosión de la Revolución Sexual de finales de los años sesenta del Siglo XX, cuando el Mundo estaba necesitado de rupturas de las piezas de un juego esquivo a los menos poderosos que por desgracia acabó, décadas más tarde, por armarse nuevamente con otra revolución más acá de las puertas. <strong>Andy Warhol </strong>puso un mínimo capital y <strong>Paul Morrisey</strong> movió la cámara para recrearse en cada plano con <strong>una de las criaturas más hermosas que jamás hayan sido filmadas y expuestas en la Gran Pantalla</strong>.</p>

	<p>En una época en que el cine independiente, cuando realmente lo era, se llamaba <strong><em>underground</em></strong>, el trío imprescindible en las enciclopedias del maravilloso cine imposible, trabajaron juntos en cinco títulos, de entre los que destaca una trilogía a la que la película que protagoniza esta edición de Gay Cinema pertenece, <strong>&#8216;Flesh&#8217;, &#8216;Trash&#8217; y &#8216;Heat&#8217;</strong>. En la primera de ellas, que os recordamos aquí, su protagonista interpreta a Joe. <strong>Un chapero bisexual</strong>, al que su esposa despierta para que haga su recorrido de Alicia en un día cualquiera en la Ciudad de Nueva York.<!--more--></p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/08/topflesh.jpg" title="Joe3"><img id="image19858" src="http://img.ambienteg.com/2011/08/topflesh.jpg" class="centro" alt="Joe3" /></a></p>

	<p><strong>&#8216;Flesh&#8217; (Carne)</strong>, abre y cierra de la misma manera, con un primerísimo plano de <strong>Joe (Joe Dallesandro)</strong>, durmiendo en su cama de matrimonio. Su esposa <strong>Geri (Geraldine Smith)</strong> lo obliga a despertarse y salir a trabajar. Después de lograr desperezarlo, hacen un amago de tener sexo inacabado, tras lo cual, Joe comparte juegos y un pequeño pastel con su hijo de un año <strong>(Michael Dallesandro, hijo real del actor).</strong></p>

	<p>Joe en la calle. Su principal fuente de ingresos es como chapero de esquina. Ese día traerá dos clientes. Un joven que a cambio de veinte dólares le hará una mamada, y un dandy entrado en la tercera edad <strong>(Maurice Braddell)</strong>, artista que introducirá a Joe en la teoría de la belleza clásica, poniendo como ejemplo el cuerpo desnudo del protagonista, porque el el artista pagará por dibujarlo posando como si de una sucesión de esculturas griegas se tratase.</p>

	<p>Luego de un encuentro con su amante, <strong><del datetime="2011-08-16T02:31:50+00:00">Candy (Candy Darling)</del> Terry (Geri Miller)</strong>, que le agasajará con una felación en una pequeña reunión privada, volverá a la calle, en la que llegando el crepúsculo, decidirá despedir al Sol neoyorkino en compañía de <strong>David (Louis Waldon)</strong>, que será la única persona con quien se encuentre ese día que no vaya detrás del protagonista con otro interés que <strong>cuidar de él</strong>, antes de volver a casa y tenderse en la cama mientras su esposa acaba en los brazos de su amiga <strong>(Patti D&#8217;Arbanville)</strong>, quedándose de nuevo Joe profundamente dormido.</p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/08/joe-copy.jpg" title="Joe1"><img id="image19856" src="http://img.ambienteg.com/2011/08/joe-copy.jpg" class="centro" alt="Joe1" /></a></p>

	<p>Pese a su estructura narrativa aparentemente caótica, &#8216;Flesh&#8217;, considerada por la prestigiosa publicación &#8216;Empire&#8217;, como <strong>una de las 500 películas más importantes de la Historia del Cine</strong>, es a un tiempo el retrato de una época donde el descaro no se creía autosuficiente, donde la experimentación en todos los niveles era una fascinante parte indolora de la realidad, donde la censura no atrevía a enfrentarse al progreso, donde el sexo era la más honesta, por deshinibida, manera de socializar en un mundo que quizás por ello, confiaba más en sí mismo, y sobre todo, en cada secuencia, una sucesión de planos robados de una presencia que <strong>John Waters bautizó como &#8216;Un actor maravilloso que cambió para siempre la sexualidad masculina en la pantalla&#8217; </strong>, <em>caminando siempre por el lado salvaje</em>, según <strong>Lou Reed</strong>: <strong>Little Joe, Joe Dallesandro</strong>.</p>

	<p><iframe width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/uGdbE-W0xEc" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Los juncos salvajes']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-los-juncos-salvajes</link>
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      <pubDate>Sun, 10 Jul 2011 19:38:16 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/07/wild_reeds_1.png" title="juncos1"><img id="image19545" src="http://img.ambienteg.com/2011/07/wild_reeds_1.png" class="centro" alt="juncos1" /></a></p>

	<p>La adolescencia es vista con nostalgia desde la madurez y la decadencia física que viene dada con el paso de los años. La oxidación frenable pero imparable y la rigidez de las ideas, lógicamente añoran un tiempo pasado, olvidando frecuentemente que fue un tiempo de descubrimientos fascinantes pero también una época de confusión en la que forzados a entrar en un mundo adulto para el que ninguno de nosotros estábamos preparados, tuvimos que enfrentar unas responsabilidades nuevas que ninguno de nosotros había pedido.</p>

	<p><strong>André Techiné, uno de los más destacados directores franceses de la llamada Post-Nueva Ola</strong>, experto en retratar las relaciones humanas en una sensitiva, pero no sensiblera manera, hizo con &#8216;<strong>Les roseaux sauvages&#8217; (Los juncos salvajes), un nuevo acercamiento a la homosexualidad en la adolescencia, algo que ya había explorado en uno de sus títulos anteriores, &#8216;Los inocentes&#8217;,</strong> aunque no limitándose a ello, en el suroeste de Francia, durante los tumultuosos tiempos del fin de la guerra de Argelia.<!--more--></p>

	<p>1962. <strong>François (Gaël Morel) </strong>es un joven estudiante de clase media baja que esconde su timidez tras un velo ligeramente pretencioso de una intelectualidad no por todos compartida. Su mejor amiga, <strong>Maïté (Élodie Bouchez)</strong> tiene por madre a la profesora de François, Mme Alvarez (Michèle Moretti). Madre e hija son militantes comunistas. Durante la boda de Pierre Bartolo (Eric Kreikenmayer), ex alumno de Alvarez, este le pide que interceda por él para evitar ser destinado al frente en Argelia. Ella rehusa. </p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/07/les-roseaux-sauvages-poster.jpg" title="Juncos2"><img id="image19546" src="http://img.ambienteg.com/2011/07/les-roseaux-sauvages-poster.jpg" class="centro" alt="Juncos2" /></a></p>

	<p><strong>Serge Bartolo (Stéphane Rideau)</strong>, hermano de Pierre es el guapo y tosco compañero de clase de François, quien en el proceso de asumir su homosexualidad, siente una profunda atracción física por su compañero, con quien comparte habitación en la residencia donde estudia. Serge no es gay, pero una noche, explorando su curiosidad por su compañero de clase, se mete en su cama, donde se masturban mutuamente.</p>

	<p>Esta experiencia ayudará al protagonista a desarmarizarse frente a su mejor amiga, que reaccionará con alegría ante la franqueza de una situación que a sus ojos no era esquiva.</p>

	<p>Dos elementos entrarán en colisión con el trío de personajes. Un atractivo estudiante argelino francés, nacido en el exilio, <strong>Henri (Frédéric Gorny)</strong>, simpatizante de las <span class="caps">OAS</span>, ultraderechista grupo paramilitar que intenta evitar la independencia de Argelia, por quien François sentirá también una infatuación erótica en absoluto correspondida y que acabará enganchado a la belleza de la rebelde Maité, y el fallecimiento del hermano de Serge, Pierre, en Argelia, lo que conducirá a la madre de Maité a someterse a tratamiento psiquiátrico por los remordimientos.</p>

	<p>Tras tanto conflicto, los tres jóvenes protagonistas, sin embargo, <strong>como juncos salvajes</strong> a merced del viento pero flexibles en su juventud, lograrán sortearlos en un amable final ajeno aparentemente, a cualquier contratiempo.</p>

	<p>Ganadora de numerosos premios internacionales y del beneplácito del público, &#8216;Los juncos salvajes&#8217; extrae su afortunado título de un poema de <strong>Jean de La Fontaine, &#8216;El roble y la caña&#8217;</strong>, lo que propone un simbolismo aún mayor de los personajes que la protagonizan, que ejercen de una cosa u otra, o, sin embargo, danzan entre ambos, posiblemente sin poder evitar, por naturaleza, su condición cabezona y/o firme unos, frente a otros que oscilarán toda su vida dependiendo de las circunstancias o el empuje de la brisa.</p>

	<p>Película imprescindible y hermosa sin caer en el preciosismo, del mismo modo que el director evita, por costumbre, caer en las redes del sentimentalismo, &#8216;Los juncos salvajes&#8217; estaba tardando en aparecer en <strong>vuestro Gay Cinema</strong>, y yo en recomendárosla.</p>

	<p><iframe width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/H48V-DoaqJ8" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Gay Cinema: 'Howl']]></title>
      <link>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-howl</link>
      <guid>http://www.ambienteg.com/cine/gay-cinema-howl</guid>
      <pubDate>Mon, 04 Jul 2011 07:41:11 +0000</pubDate>

      <author>Dan</author>
      <description><![CDATA[
      <p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/07/3.jpg" title="Howl1"><img id="image19467" src="http://img.ambienteg.com/2011/07/3.jpg" class="centro" alt="Howl1" /></a></p>

	<p><strong>La Generación Beat y James Franco</strong> tenían que saber tan bien, combinados, con un chorrito de los creadores de <strong>&#8216;The Times of Harvey Milk&#8217;</strong> y el aderezo de la producción ejecutiva del imprescindible <strong>Gus Van Sant</strong>, que &#8216;<strong>Howl&#8217;</strong>, docudrama inspirado en el juicio contra los editores del poema del mismo nombre del poeta homosexual <strong>Allen Ginsberg</strong>, no defrauda, aunque posiblemente aturde con una propuesta que aún no siendo inaudita, responde escasamente a las maneras narrativas habituales. No podía ser de otro modo con semejante material tan ajeno a las maneras más cartesianas, como base.</p>

	<p>Mezcla de falso documental, con James Franco prestando cara a Ginsberg, ficción, con secciones del juicio fruto de una innecesaria polémica y animación tradicional y digital recreando segmentos del poema, el film de <strong>Epstein y Friedman</strong> es una película necesaria y la más joven (se estrenó hace tan sólo un año) de las aparecidas hasta hoy en nuestra condenada a la intermitencia, Gay Cinema.<!--more--></p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/07/james-franco-howl-2010.png" title="Howl2"><img id="image19471" src="http://img.ambienteg.com/2011/07/james-franco-howl-2010.png" class="centro" alt="Howl2" /></a></p>

	<p><strong>&#8216;Howl!&#8217;</strong> es un poema de <strong>Allen Ginsberg</strong> escrito en 1955 y publicado un año más tarde como <strong>&#8216;Howl y otros poemas&#8217;</strong> por el editor <strong>Lawrence Ferlinghetti</strong>, quien a sus 92 años continúa dejando su rastro como librero y escritor desde la legendaria <strong>City Lights Booksellers & Publishers</strong> de San Francisco. Inicialmente concebida como una pieza de <em>performance</em>, su editor fue arrestado y llevado a juicio por los segmentos obscenos de la misma. La acusación perdió el caso, triunfando el poema por encima de los conservadurismos ramplones propios de la época, pasando a ser por sí mismo, <strong>uno de los mayores iconos literarios del Movimiento Beat</strong>, quizás el mayor junto a <strong>&#8216;On the Road&#8217;</strong>, de otro de los más célebres &#8216;<em>beatniks</em>&#8216;, <strong>Jack Kerouac</strong>.</p>

	<p>La película analiza esto, pero también expone, yuxtaponiendo estilos y eventos, la vida de Ginsberg en los 40 y los 50 entre Nueva York y San Francisco, eternos centros revolucionarios de la cultura estadounidense, con permiso de Seattle y otros secundarios de lujo, intercalándose con la lectura del poeta de su poema en la extinta &#8216;Six Gallery Reading&#8217; sanfranciscana, los primeros años de su romance con <strong>Peter Orlovsky</strong>, quien fuera su pareja sentimental hasta la muerte del autor en 1997, intercalado todo esto con imágenes recreadas del llamado <strong>Juicio a la Obscenidad de 1957</strong>, por las referencias presuntamente ilícitas al consumo de drogas y las prácticas sexuales, heteros y homos, aparecidas en el poema. La conclusión, con la que quedó absuelto el editor del libro, expuesta por el juez Clayton Horn, fue que la obra de Ginsberg tenía una <strong>&#8216;importancia social redentora</strong>&#8216;. El eco del veredicto en publicaciones tan populares de la época como &#8216;Time&#8217; y &#8216;Life&#8217;.</p>

	<p><a class="imagelink" href="http://img.ambienteg.com/2011/07/4.jpg" title="Howl3"><img id="image19472" src="http://img.ambienteg.com/2011/07/4.jpg" class="centro" alt="Howl3" /></a></p>

	<p>Film experimental de enorme volumen artístico y magnífica encarnación por parte de un James Franco necesitado, a estas alturas, de no demostrar nada, &#8216;Howl&#8217; es además un documento histórico sobre una época esencial que <strong>enfrentó la rebeldía con la encarnizada lucha de asustado poder político empeñado en controlar la moral de los ciudadanos</strong>. El resultado fueron las triunfadoras revueltas sociales de los sesenta. No por casualidad, suena a que, en estos mismos momentos, la vieja historia se repite.</p>

	<p><iframe width="640" height="510" src="http://www.youtube.com/embed/1vvzyPMa82I" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>      ]]></description>
      </item>
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