
Siempre he creído que lo más adecuado, frente a cualquier adversidad en esta vida, es sonreir. Es la mejor terapia y el mejor arma frente a cualquier situación. Con una sonrisa a este lado de la barra, consigues caerle mejor al camarero. Con una sonrisa al otro lado del teléfono, tus reclamaciones no caen en saco roto. Con una sonrisa en mitad de la noche puedes acabar conociendo al hombre de tu vida. O follándote a un aspirante.
Con esto no quiero decir que no haya que tomarse las cosas en serio. Pero sí que las cosas serias hay que afrontarlas con humor. Pasa lo mismo con la homosexualidad. En concreto la masculina. No sé que dramatismo les entra a algunos cuando algunas hablamos en femenino de otros homosexuales masculinos.
A mi, personalmente, es algo que me encanta hacer. Sí. Hablar en femenino a un hombre, sea homo o no. Me parece una cosa tan simple como divertida. Es como hacer sonidos de pedos, que siempre te ries. O con el chiste de ¿qué se ve desde la torre más alta de Toronto? que siempre me hace reir.








