
Un día Bobby me dijo que me amaba más de lo que nunca había amado a nadie para una semana más tarde contarme por teléfono que no podía evitar acostarse con otros en mi ausencia. Aznar pasó del repeinado con raya milimétrica a no cortarse jamás el pelo. Que San Francisco se levante soleado no significa que vaya a mantenerse cálido el resto del día, porque hacia las seis de la tarde, o has salido con el abrigo en las manos o mueres congelado. Las cosas cambian imprevisiblemente. Unas veces para bien, otras para joderte al menos el resto del día. Arnold Schwarzenegger ha cambiado.
El Austríaco de Oro y Gobernador de California ha pasado de negarnos el pan pese a los Sís a nuestros derechos del Congreso del Estado que preside, a sacar a relucir algo de lo mejor que se le ha pegado de su familia política, los Kennedy, iconos irremplazables del Partido opuesto al que Arnold representa, y sorprendentemente frente al, al menos, temporal desamparo en que hemos quedado tras el Sí a la Proposición 8, el esposo de Maria Shriver ha soltado algo más que un suspiro.

El gobierno 
El presidente de
El pasado año, la Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) multó a 





