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Hace unos días, durante la emisión del programa matutino de la televisión estadounidense ‘ABC’s Good Morning America’, el protagonista de esta entrada era entrevistado por el presentador George Stephanopoulos. En un momento dado del diálogo se fueron intercalando algunas de las últimas imágenes del actor, entre ellas, el beso que le dió en la boca al también actor Jim Carrey durante la ceremonia en que ambos fueron nombrados Caballeros de la Orden Nacional de las Artes y las Letras en Francia. En ese momento se escucharon ciertas risas y un comentario, digamos pretendidamente gracioso por parte del presentador, a las que el entrevistado contestó con un sólido comentario: ‘Bueno, son sólo dos hombres besándose, y… en este tiempo, en 2010, es extraordinario que eso siga siendo objeto de broma‘.
Fuerte, intenso, denso y noble como el whisky que proviene de sus mismas tierras escocesas, es desde hace mucho, uno de nuestros actores de cabecera y una de las presencias masculinas más honestas, austeras y hermosas de la gran pantalla. De pretenciosidad ausente, este actor, esposo, padre, activista social y aventurero (dió la vuelta al Mundo en 2004 junto a su amigo Charles Boorman, montados en motocicleta), no se ha censurado nunca cuando fue necesario mostrar su deliciosa anatomía en pantalla o cuando tocó besar, más de una vez, a un hombre, dentro o fuera de la misma.
En nuestra segunda semana oficial de vacaciones de nuestra sección Gay Cinema, no está nada mal hablar, por hablar, de Ewan McGregor.
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