
Sara Wheeler fue hace tiempo una lesbiana orgullosa de serlo, junto con Missy, su pareja durante años. Ambas crearon una familia y tuvieron un niño, Gavin, del que Sara es la madre biológica y que Missy adoptó aprovechando un vacío legal en el estado norteamericano de Georgia en el que viven.
Cuando la pareja se separó, Missy pidió la custodia compartida y el juez se la dio ya que legalmente es su madre.
Ahora, aprovechando que en Georgia la Ley no especifica que se permita la adopción por homosexuales, Sara quiere que a Missy se le retire legalmente la paternidad.



