Ser gay en una ciudad sin Zara

Ser gay en una ciudad pequeña no es más fácil ni más difícil. Es, simplemente, diferente.
Hay gente que vive en capitales del mundo, con extensas zonas gays, que tienen más problemas a la hora de salir del armario que alguien de pueblo. Los problemas de las localidades pequeñas son dos: la inexistencia de otros gays y la mentalidad del resto de ciudadanos.
La inexistencia de otros gays es un factor determinante. Si no tienes modelos a seguir, no ves gente que salga del armario y que lo lleve con dignindad, en tu día a día, es más duro dar el paso. Por eso creo que en el mundo del famoseo, deberían salir del armario, para demostrar que, efectivamente, no pasa nada.
Huesca es una ciudad pequeña. Tan pequeña que ni siquiera tenemos Zara. Lo de no tener Zara es algo que a la gente de buena voluntad siempre le sorprende. El caso es que si no tienes un Zara, no tienes gays. Con esto no quiero decir que todos los trabajadores de Zara, y de Inditex en general, sean gays. Pero vamos, quien no se haya tirado a un dependiente de Zara alguna vez, que levante la mano.



