
La crisis entre los sectores más progresistas y los más conservadores de la Iglesia Episcopaliana Norteamericana viene de atrás.
Y los riesgos de división en el seno de los anglicanos por la aceptación del matrimonio gay eran cada día más probables.
Finalmente, la ruptura de la Iglesia Episcopaliana ha llegado, tras la firma el pasado 3 de diciembre de un acuerdo para la creación de la Iglesia Anglicana de Norteamérica por parte de cien mil fieles episcopalianos conservadores.
A este acuerdo se han adherido ya unas 700 parroquias, junto a cuatro diócesis norteamericanas que se han agregado en bloque. Concretamente se han unido las diócesis de Pittsburgh, Forth Worth (en Texas), Quincy (en Illinois) y San Joaquín (en California).
La Iglesia Anglicana de Norteamérica se convierte de esta manera en una alternativa para aquellos anglicanos que quieren separarse de las comunidades que aceptan la ordenación de los homosexuales y los matrimonios homosexuales, pero que no quieren dejar de ser anglicanos.







