Joseph Ratzinger, bajo sospecha
Pues no. No nos cansamos de hablar de ello porque hay que poner cara a la luz a estos abominables sinvergüenzas. Si hace unos días, hablábamos de lo que se habla del Hermanísimo, hoy hablaremos del Santo Padre, ese que nos exije que creamos en aquello en lo que él no cree.
Su hermano, el ex director del coro, el que dejaba durante su tiempo de conductor del mismo que los curillas les metiesen mano a las voces más dulces y monaguillos, dijo que bueno, que reconoce que él también repartió sus buenas ostias pero que no le parecía que fuese algo tan malo… hasta hoy, que empiezan a investigar el caso. Hasta la semana pasada, para él, tenía que ser un correctivo ideal, deduzco. De si sabía o colaboró en las orgías desiguales, ni dice que haya participado ni, aparentemente sabía de ellas. Dejémoslo así hasta ver qué dice la justicia.
Hoy le toca el turno, sin embargo, al dictador romano, el mismísimo Benedicto XVI. Conste que nosotros nos limitamos a hacernos eco de la noticia, no sea que vengan detrás los que suelen venir hablando del ‘acoso del lobby rosa’. Y es que según publica hoy el diario ‘El País’, este Papa, cuando era responsable de los traslados de curas desde Munich entre 1978 y 1981, autorizó, sabiéndolo el traslado de un cura de Essen a Baviera en 1980. El motivo del traslado: El desgraciado había forzado a un niño de 11 años a hacerle una mamada.










