
La cerrazón de las distintas religiones respecto a la homosexualidad es un tema que me exhaspera y desespera a partes iguales. Especialmente, porque veo la tremenda brecha que se va abriendo en muchos temas entre la jerarquía eclesiástica, y lo que son los creyentes o los sacerdotes de base.
Por eso, noticias como esta me reconcilian con la religión, y me dan esperanzas para pensar que en un futuro, y conforme pasen los años, la cosa puede cambiar en la Iglesia Católica, viendo lo que está pasando en diferentes ramas de la iglesia anglicana o episcopaliana en países como Suecia, o Estados Unidos.
Un país en el que acaban de elegir a una mujer lesbiana como obispo de la diócesis de Los Ángeles. Una elección que además no ha sido no por designación directa, sino por votación de las autoridades eclesiásticas de esta ciudad californiana.





