
Muchos teníamos esperanzas de que Irán cambiara su rumbo tras las elecciones del pasado fin de semana.
Todo parecía apuntar a que el homófobo Mahmud Ahmadineyad tendría que dejar el poder en manos del candidato reformista Mir Hosein Musavi, con un cambio impulsado por los jóvenes y por las mujeres, ansiosos por tener algo más de libertad.
Quizás el cambio no sería radical, dada la estructura política del país, pero los nuevos aires podrían consolidar a medio plazo las ansias reformistas y la mejora de los derechos humanos en el país.
Pero parece ser que las cosas no van a cambiar, y Ahmadineyad continuará en el poder en un país en el que los gays son perseguidos e incluso ejecutados.




El diario británico
Dos hombres han sido acusados de sodomia en base a la ley “crímenes contra natura”, pero esto no ha sucedido en 




