
Que la arruinada Islandia es uno de los países más avanzados del mundo en materia LGBT no genera ninguna duda. De hecho, fue el primer país que eligió a una lesbiana como primera ministra, y tras la legalización por unanimidad del matrimonio gay en este rincón de Europa, pudimos ver como Johanna Sigurdadottir, la primera ministra, contraía matrimonio.
Ahora, un nuevo gesto vuelve a poner al estado escandinavo como ejemplo de normalización. En medio de la crisis económica que tanto está afectando a Islandia, y con un toque de humor que no imagino por estos lares desde los que escribo, el alcalde de Reikiavik se ha disfrazado de drag queen, con motivo de la apertura de las celebraciones del Orgullo Gay en la capital islandesa.





El presidente de Islandia ha solicitado al líder del partido social demócrata islandes, Ingibjorg Gisladottir, la formación de un gobierno de transición.
