
Ya hace un par de semanas que podemos disfrutar del final de una trilogía algo dura: ‘La casa de los herejes’ de Gengoroh Tagame. Con este tercer volumen se cierra una de las sagas sadomaso gay más impactantes que han caído en mis manos.
La línea de dibujo se mantiene estable, quizás mejora respecto al primer tomo. Y el guión consigue hilar una historia salpicada de escenas pornográficas sin perder un ápice el espíritu narrativo. Sin dejar de lado el desarrollo de los secundarios ni la trama principal de la historia: la vejación de Torazoo.
Al final del segundo tomo veíamos como Torazoo pasa a ser un simple ser vivo sin opinión alguna al que empiezan a llamar Toby. Además entraba una nueva generación de protagonistas formada por Soota, el hijo de Torazoo y Daisuke, hijo de los sirvientes de la familia Horikawa. Tras el salto, spoilers.







La verdad es que me compré la novela gráfica de ‘Skim’ un poco por inercia. No sabía que me encontraría ni de qué iba. No me leí la contraportada. Lo juzgué, únicamente, por su portada. Y desde luego, me equivoqué al juzgarlo, pensaba que iba de samurais.


