Un transexual viudo, una musculoca mala y un drag queen cargado de inseguridades se montan en un autobús destartalado de nombre Priscilla para recorrer el desierto australiano con la intención aparente de hacerse de oro vendiendo cosméticos de dudosa efectividad y de ofrecer una actuación conjunta en un perdido hotel en medio del país.
Pero en realidad, como en toda road movie que se precie, esta versión drag de Easy Rider, tan esencial y desformularizada como el clásico sesentero de Dennis Hopper, es un viaje radical de descubrimiento y una de las películas más desdramatizadas sobre la realidad homosexual de la Historia del Cine.



