
Si somos sinceras con nosotras mismas debemos admitir que entre los bares de heterosexuales, gays y lesbianas, donde se liga menos es en los bares lésbicos.
Cuando vas a una bar gay con tus amigos, si no quieres perderte lo que va a suceder esa noche, tienes prohibido pestañear porque si lo haces no habrás visto esa mirada furtiva que consigue que 20 segundos después tu amigo tenga la lengua dentro de la boca de otro chico intentando alcanzarle la campanilla –o esa es la sensación que da desde lejos-. Siempre he envidiado la inmediatez de los gays.
En cambio cuando entras por tercera semana consecutiva al mismo bar de lesbianas tienes la ya clásica sensación de deja vu. Allí están las mismas chicas, en el mismo lugar del bar, tomando las mismas copas y hablando con las mismas amigas. Nada ha cambiado. Nadie ha ligado.





Si ya estás aburrido de ver a la misma gente del
Este Carnaval no os puede faltar este curioso, divertido e ingenioso “chupete” carnavalero.
