
Al parecer, ser a la vez un mafioso italiano y gay es incompatible.
Antonio Ingroia, quien ha ayudado a encarcelar a algunos jefazos de la mafia, ha dicho: “Ser gay sigue siendo un tabú en la sociedad italiana en general e incluso más en la mafia, que es una organización arcaica. Los jefes tienen que esconder su homosexualidad y tienen miedo porque pueden ser asesinados por ello”.
Pero por lo visto la mafia norteamericana es algo más abierta en estos temas y los capos pueden estar fuera del armario, aunque no siempre fue así.
En 2003 un informador testificó en un juzgado de Nueva York que el cabecilla de la mafia en la que está basada la serie The Sopranos, había sido eliminado por su propia gente por miedo a ser ridiculizados: “Nadie nos respetaría si tuviéramos un jefe homosexual discutiendo el negocio de la Cosa Nostra”,


