
Contar que significa Alan Moore para mi, sería casi más complicado que explicar porqué soy fan de Kylie. Como casi todo en esta vida, me costó descubrirlo, me lo habían nombrado, pero nunca me había lanzado a la piscina. Hasta que cayó en mis manos Watchmen.
Watchmen es una obra que te supera. Por muchos cómics que hayas leido, lo acabas y no llegar a entender que todo eso haya salido de una sola persona. Necesitas releerlo. Con calma, con tiempo, disfrutando de cada viñeta, cada detalle. Todo encaja, nada sobra, nada falta.
Tras Watchmen leí V de Vendetta. Y aquí, además de todo el tema anárquico, la opresión thatcheriana y el concepto del Gran Hermano, Moore daba gran protagonismo a una lesbiana anónima. Eve, la protagonista de la novela gráfica es encarcelada. A través de cinco páginas, escritas en papel higiénico, Eve descubre la historia de una famosa actriz llamada Valerie. Que con 19 años dijo en casa que era lesbiana huyó a Londres y como poco a poco va sobreviendo.
Narrando algo parecido a lo que Margaret Thatcher quería hacer con los homosexuales, Valerie narra como hubo un cambio de poder en la política. Como amó a una mujer a la que encarcelaron y como esta mujer la traicionó. Las encarcelaron a las dos, las torturaron a las dos. Y como corrieron diferente suerte.


