
Todos lo hemos podido ver en las noticias de estos días. Las autoridades húngaras celebraban la puesta de largo de la nueva Carta Magna del país con una gala en la Ópera de Budapest mientras en el exterior del edificio, decenas de miles de húngaros protestaban por la entrada en vigor de la nueva Constitución. Lo que no han dicho en muchos medios de comunicación es que la nueva Constitución de Hungría prohíbe de forma expresa el matrimonio gay.
La iniciativa del primer ministro conservador Viktor Orban vira el rumbo del país hacia el autoritarismo, y ha sido duramente criticada tanto en el interior como en el exterior del país. Entre los críticos en el interior se encuentra la oposición de izquierdas, los movimientos ecologistas y de derechos humanos, y distintas organizaciones de la sociedad civil húngara.








