
Michael Biserta nunca agradecerá lo suficiente el protagonismo alcanzado con aquella portada en el calendario de los bomberos de Nueva York, que le valió la destitución.
Michael, de forma viral, cual leyenda urbana conspiranoica, se está convirtiendo en una especie de mito gay a la enésima potencia.
No fue el calendario; sino una polla como una hoya que el “morrosko” enseñaba en un vídeo porno amateur.
Y gracias a semejante adminiculo con el que la naturaleza le dotó, por no mencionar su cara angelical y su cuerpo del demonio, hoy se lo rifan los mejores fotógrafos. Echad sino un ojo a la galería después del salto.



