Nunca está de más que se escuchen voces que condenen la violencia homófoba en el mundo, y sobre todo, si las críticas llegan desde instituciones tan influyentes como la Casa Blanca. Tras los incidentes y las detenciones de activistas LGBT en la manifestación del Orgullo Gay de Moscú, celebrada el pasado sábado en la capital rusa, Estados Unidos se ha mostrado preocupado por la violencia que se vivió en la marcha LGBT moscovita.
Tal y como nos informó El Castigador, la marcha, que había sido previamente prohibida por las autoridades moscovitas, fue atacada por grupos de nacionalistas, neonazis y ortodoxos fundamentalistas, produciéndose detenciones por parte de la policía rusa.








