
Lo de Ronaldo y las putas es una historia de encuentros y desencuentros. El último encuentro lo tuvo con tres de ellas en Río de Janeiro. Y el futbolista, que es de naturaleza acogedora, invitó a las tres profesionales a que le acompañaran a un motel, supongo que para jugar al tute.
Cuando llegaron al motel todo exploto, no se si porque una canto veinte o la otra le cantó las cuarenta. El caso es que se percato que las tres señoritas que había invitado eran “señoritas de nuevo cuño”, vamos transexuales, lo que le solivianto su muy heterosexual idea del sexo e hizo que las invitara a abandonar el motel a cambio de 600 dólares.
Dos de ellas aceptaron, la otra en cambió dijo que lo haría por 30.000 dólares o más. La cosa se puso fea y terminó interviniendo la policía, que tomó declaración a Ronaldo y a Andrea, la prostituta que se negaba a abandonar el motel por menos de 30.000 razones.



