
Entre mis escultores favoritos se encuentra Pablo Gargallo. Un escultor aragonés, cuyo museo acaba de ser reinaugurado en Zaragoza esta misma semana, y que merece la pena conocer. Figuras como El Gran Profeta, Urano, Kiki de Montparnasse o cualquiera de sus máscaras me han atrapado desde siempre.
Pablo Gargallo no era un escultor gay. Pero algunas de sus esculturas podrían integrarse perfectamente en una exposición de arte homoerótico. De entrada, ya es raro que un escultor realice obras de hombres. Y Pablo Gargallo tiene numerosas obras de figuras de hombres, desnudos muchos de ellos, y sin perderse un detalle de su anatomía.


