
Didier Jambart es un empleado del ministerio de justicia francés de 47 años y padre de dos niños que está enfermo de Parkinson.
Didier ha puesto una demanda y ha pedido daños por un valor de 400.000€ por los efectos secundarios de la medicación contra el Parkinson, de los que dice que no fue informado.
Dicha medicación le ha provocado que se convierta en un jugador y en un ladrón, además de ocasionarle unas irrefrenables y compulsivas urgencias homosexuales.
Los médicos afirman que Didier sufría un desorden agonista de la dopamina, por lo que le cambiaron la medicación y todos los ‘efectos secundarios’ desaparecieron.


