Pocas películas han padecido un Vía Crucis más sufrido y comentado en los últimos años como ‘I love you, Philip Morris‘. Retrasado su estreno hasta el hartazgo, estrenada en contados paises de forma alterna y en pequeñas salas, su exhibición cinematográfica fue el reflejo del desconcierto de los distribuidores que se encontraron en las manos con un producto que no tuvieron ni puñetera idea de cómo vender. Al estrenarse, tras tan larga expectación, muchos espectadores, como los primeros aspirantes a distribuidores, quedaron igualmente desconcertados. Y ante el desconcierto, llovieron palos… de un lado, porque otro sector de público consiguió ver en la película de los estimulantes creadores de ‘Bad Santa’ y ‘Crazy, Stupid, Love’, Glenn Ficarra y John Requa un soplo de aire fresco entre la simplona red cartesiana de fórmulas cinematográficas al uso.
Una vez vista la película de principio a fin, uno entiende que quizás pudo haber habido una mejor forma, pero no mucho mejor, de contar la rocambolesca historia real de Steven Jay Russell, quien por crímenes de fuga y estafas acumuladas, permanecerá en prisión hasta el 12 de Julio de 2140, mientras afuera le espera su amado Philip Morris.












