
Mientras Canadá se sumerge tras la celebración de las últimas elecciones en el ultraconservadurismo del reaccionario Stephen Harper, la provincia francófona de Quebec acaba de anunciar un ambicioso plan contra la homofobia.
El nuevo plan, que fue presentado por el ministro de Justicia Jean-Marc Fournier en un centro gay de Montreal a finales de mayo, tiene un horizonte de cinco años, hasta el 2016, y tendrá como presupuesto la nada desdeñable cantidad de 7,1 millones de dólares canadienses, lo que al cambio son más de cinco millones de euros.



