
Los colectivos LGBT californianos estaban trabajando desde hace meses para poder convocar un referéndum a finales del 2010 que tumbara la Proposición 8, pero finalmente, el referéndum sobre las bodas gays en California tendrá que esperar hasta el 2012.
El motivo del retraso es que los impulsores de la iniciativa que pretendía dar un vuelco en las urnas y derogar la Proposición 8 no han podido reunir las 694.345 firmas que eran necesarias por ley para convocar el referéndum, ya que jugaban contra reloj, al tener que reunir las casi 700.000 firmas en el plazo 150 días.





