Todos sabemos lo complicado que es para uno tomar la decisión de salir del armario. Comidas de tarro, que ahora sí, que ahora no, que ahora se lo cuento a una amiga, pero no a mis padres… A fin de cuentas, pese a la cada día más aparente normalidad, salir del armario sigue siendo un dilema personal que requiere de un tiempo de mentalización y de autoaceptación por parte de cada uno.
Además, en muchos casos, el anunciar la orientación sexual puede afectar al trabajo y a la imagen pública de cada uno, sobre todo si estás en el candelero todos los días. Cierto es que el hecho de que salgan del armario cantantes, actores, políticos o deportistas ayuda mucho a la visibilidad y a la normalización del colectivo LGBT, pero no es menos cierto que muchas veces esa salida puede provocarles graves problemas laborales incluso en ambientes en teoría tan abiertos como el del cine o el teatro.
El caso es que según una encuesta realizada por el sindicato de actores británico Equity, casi la mitad de los actores y actrices británicos prefieren no revelar su orientación sexual a sus agentes.









