Como abiertos espacios de terapia de grupo, los estadios les sirven a muchos para dar rienda a sus pasiones y frustraciones, qué es nuevo. Por definición esto no es malo de ningún modo, pero a toda luz le corresponde un lado oscuro, y en los estadios se insulta, se caga uno en la madre del vecino y hasta en momentos de máxima devoción eufórica hasta se muerden o cosas aún mucho peores como desgraciadamente ha sucedido.
Y entre la agresión verbal inofensiva y la patada con ganas en los cataplos, está el insulto homófobo, venga a cuento o se le suelte a uno la lengua, y sea por la primera cosa o la segunda, cuando se le llama a uno maricón en el estadio difícilmente se hace en tono cariñoso. Y en ese tono poco cariñoso se dirigieron con cánticos los seguidores de los ‘Castleford Tigers’, de Yorkshire al desarmarizado Gareth Thomas, que les ponía nerviosos desde el campo con su fabuloso juego, junto a sus compañeros de ‘The Crusaders’. Por ello, los Castleford Tigers van a tener que pagar ahora. Y no valdrá hacerlo precisamente con una disculpa.











