
Desde que hay Hollywood, hay gays en Hollywood. Botones de muestra de los que fueron y los que son seguro, no son nada comparado con los miles de astros del cine y la música que rebañan rabos en secreto. Siempre ha sido así y eso es algo que nunca cambiará. No es que los tipos quieran vivir ocultos, es que no quieren perder su empleo. Porque la industria del entretenimiento tiene reglas muy conservadoras que han sido prácticamente invariables en el tiempo.
Hace un par de días terminé de leer ‘Tab Hunter Confidential‘. Para la mayoría aplastante de los mortales, el nombre de Tab Hunter no dirá absolumente nada. Para los que tenemos el sano vicio de enamorarnos al primer vistazo de algunos y nos obsesionamos luego en seguirles el rastro, Hunter fue algo así como un Ashton Kutcher de los años 50 y primeros 60 en Hollywood. Un auténtico privilegiado de la genética, un niño mimado de la Industria, y portada constante en las revistas para chicas. Entre otros romances, Hollywood inventó uno ideal para él, junto a Natalie Wood, una de las mariliendres más famosas del cine americano si tenemos en cuenta que se casó dos veces con el ‘versátil’ Robert Wagner. Cuando empezó a ser demasiado evidente que casi todo el mundo sabía o temía que Tab bebía los vientos por los efluvios machos, su poderosa luz se fue apagando. Hoy por fortuna, a sus increíbles 77 años (porque se conserva muy atractivo para su edad), el actor vive feliz junto a su pareja desde hace más de 25 años cerca de Santa Barbara.
Por cosas del destino, en semanas recientes conocí a alguien que había sido agente en Hollywood por aquel entonces, y retomé contacto con un antiguo amante y privilegiado ‘garganta profunda‘ del actual Hollywood. Ambos me confirmaron lo que casi nadie tendría por qué: ‘Calcula que dos de cada tres actores en Hollywood es gay‘. Mi ex amante, además, habitual fuente de información que no me atrevería a dejar ver por aquí, me indicó una serie de reglas básicas que en conjunto dan un resultado infalible: Ese hetero es gay.