Hace unos días, leía un post en el blog de Miss Shangay Lili, en el que hablaba de la ‘dissortifobia’ o miedo a ser diferente. Un término que supongo que ha creado él mismo. Habla de que hoy en día todos los gays queremos ser “normales”, sin ser diferentes al resto ni sobresalir. En definitiva, que todos seguimos una norma establecida por la sociedad de consumo que no deja de ser una estrategia del poder para controlar a las minorías.
Shangay Lili no está falto de razón. Pero me pregunto hasta qué punto es negativa esa normalización. ¿No es eso por lo que llevamos luchando durante décadas? ¿Por ser iguales al resto? ¿Por no ser señalados con el dedo? ¿Por que los homosexuales no sean vistos como personas excéntricas?
El problema de que el marketing y la publicidad esté marcando los gustos de la gente no es algo que sólo afecte al mundo LGTB. Atañe a toda la sociedad por completo. Este es un tema que llevaría horas de debate y que, por supuesto, no es tan sencillo de determinar. Pero lo que sí puedo asegurar es que no todos los homosexuales quieren o tienen la necesidad de llevar un turbante para ser diferentes al resto. De hecho, me siento muy contento con vivir mi normalidad. No sé cómo lo veis vosotros…
Vía | Queerido Divario


