
Sudáfrica es sin duda un país de contrastes. Mientras que es uno de los pocos países del mundo en los que está legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, las violaciones y asesinatos de lesbianas son algo habitual, en un infame intento de volverlas mujeres heteros.
Pero ahora, esos ataques contra las lesbianas sudafricanas no es lo que centra nuestra atención. En los últimos meses, cuatro gays han sido encontrados muertos en circunstancias similares en Johannesburgo. Atados, y estrangulados hasta la muerte, los cadáveres de los asesinados han aparecido en sus domicilios sin rastros de robo o de asalto a las viviendas. Y la policía baraja que un posible asesino en serie podría ser el culpable de los asesinatos.









