Después de un largo paréntesis de ausencia, esta semana se reabren las puertas de Gay Cinema, que seguirá publicándose a partir de ahora, si las circunstancias no se empeñan en lo contrario, a peli por semana. En este nuevo período quiero alternar algunos títulos conocidos con otros que quizás conozcan poca vida más allá de los circuitos temáticos habituales, repasando diferentes nacionalidades, y alternando, todo lo posible, cine lésbico y títulos gay, finales felices (a petición de una de nuestras más queridas lectoras), con otros que por no serlo tanto, no dejan de ser imprescindibles, bajo mi discutible criterio, en la deuvedeteca de Ambiente G.
Y justo en el término medio entre una producción pequeña que sin embargo alcanzó un notable eco, se ubica ‘Shelter’, un esmerado retrato de personajes a pie de calle, con un protagonista zarandeado por las riendas de un director casi amateur pero sin embargo con mucho oficio que nos regala el paso de una vida a otra de un artista grafitero, canguro y surfero de clase obrera, gracias al amor sin fisuras del más adorable pijo del Sur de California.



Para aquellos que hemos nacido cara al mar y que de pequeños llegábamos a casa regando el pasillo de la arena que siempre quedaba en las sandalias para desesperación de mamá, la playa tiene un significado muy especial, porque de siempre ha marcado nuestras vidas. ¿Será por eso que las pocas veces que he vivido en una ciudad sin vistas al océano, he tenido siempre la imperiosa necesidad de huir?


