
A mediados de verano os hablábamos del lanzamiento de la segunda novela de Javier Quevedo Puchal, que lleva por título Todas las maldiciones del mundo. Reconozco que por vagancia estival no me había puesto con ella en serio. Pero el otro día empecé. Y no paré.
Mientras esperaba en Atocha a coger un AVE que me trajera a Huesca me ví absorbido totalmente. Sin vuelta atrás. Y bien a gusto.
Javier Quevedo ha hecho una novela muy enganchable, bajo mi punto de vista. A nivel de lectura, es fácil, llevable. Episodios cortitos, que te permiten ir parando. Sin aquellas densidades de episodios eternos de las que otros autores son tan amigos.
Atención, este post puede contener spoilers. Sigue leyendo bajo tu responsabilidad.


